VITORIA. DV. Al Gobierno de Patxi López le cuesta entender la estructura societaria del Guggenheim. Primero fue la portavoz, Idoia Mendia, quien la pasada semana confundió la aportación anual de seis millones del Ejecutivo de Vitoria y de la Diputación de Vizcaya para comprar obras de arte con una provisión destinada a «tapar los agujeros» por la ruinosa operación de cambio de divisas. Y ayer volvió a caer en un error similar la nueva consejera de Cultura, Blanca Urgell, precisamente al intentar echar un capote a su compañera de Gabinete. «Ese pequeño despiste -el de Mendia- demuestra que estamos en ello y que hay un problema de dinero, que podría afectar a la programación de las exposiciones del museo», afirmó Urgell durante su debú parlamentario para contestar a una pregunta en la Comisión de Cultura.
Sin embargo, el parche no mejoró las cosas, ya que las pérdidas se produjeron en la sociedad Tenedora, encargada de comprar obras de arte, y no en la fundación, órgano que gestiona la programación del centro y que no tiene por qué verse afectada por las pérdidas al comprar dólares al tratarse de entidades de régimen autónomo. Fuentes del Gobierno vasco,matizaron a última hora de ayer las palabras de Urgell y reconocieron que, efectivamente, «el problema de dinero» no afectará a la programación artística.
El estreno parlamentario de la consejera consistió en una larga exposición, leída íntegramente en euskera, en la que desgranó las intenciones y principios que regirán la política cultural, «pluralista y abierta que recoja lo mejor de la tradición y exprese el dinamismo de la sociedad contemporánea». En su discurso, Urgell también dio a entender que el Guggenheim de Urdaibai no figura entre las prioridades de su departamento, que apuesta por integrar los museos ya existentes en una red vasca antes que apostar por la «construcción de nuevas infraestructuras».
Estas palabras reafirman la postura expresada por el viceconsejero Antonio Rivera a este periódico, en el sentido de que la decisión sobre el nuevo centro ni está tomada ni tiene por qué avenirse a los términos planteados por el diputado general de Vizcaya, que ha liderado la iniciativa en solitario. Se entiende entonces que el 'Guggenheim 2' cuenta sólo con el respaldo de la Administración foral. Urgell abogó por desarrollar la Ley de Museos aprobada en 2006 y que se cerró en falso al descolgarse de ella el Guggenheim bilbaíno, cuyos responsables adujeron el carácter privado de la pinacoteca para no someterse a ella y a obligaciones concretas como no cobrar un día a la semana. «La tarea consiste en hacer operativas, eficientes y rentables las infraestructuras que ya tenemos», argumentó.
Urgell pidió «paciencia» en repetidas ocasiones y adelantó su intención de explicar su programa con más detalle, ya que en la intervención de ayer abundaron las declaraciones de principios y los parlamentarios -sobre todo los populares y los del PNV- echaron en falta las alusiones a medidas concretas. Entre éstas figuraría el apoyo a una escuela superior de arte dramático, el respaldo a la candidatura de San Sebastián como capital europea para 2016 y también el proyecto de Archivo Nacional, «aunque sólo tenemos un borrador elaborado por el anterior Ejecutivo».
El Gobierno de Ibarretxe presentó un plan de construcción del Archivo, firmado por arquitectos del grupo Idom, que tendría que haberse puesto en marcha en Bilbao a principios de este año para finalizar en 2011 con un presupuesto de 24 millones de euros. Urgell no hizo referencia a ninguno de estos extremos.
Más adelante, disculpó los «errores» de su antecesora, Miren Azkarate, al poner en marcha el Instituto Etxepare y expresó su voluntad de «releer» el Plan Vasco de la Cultura, proyecto estrella del anterior Gobierno nacionalista que afectaba a todos los sectores culturales. «Examinaremos sus logros y carencias para decidir en cada caso, siempre con la colaboración de los agentes implicados».