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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Política

POLÍTICA

Un convenio de 2003 deja en manos del Gobierno español la incorporación de las policías autonómicas al trabajo en suelo galo. Jueces franceses verían con buenos ojos la colaboración

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DV. Ninguna disposición de rango nacional o europeo impide a la Ertzaintza actuar en Francia dentro de los convenios internacionales de cooperación transfronteriza. Es ante todo una cuestión de voluntad política del Gobierno español y a la que París nunca se ha opuesto oficialmente. Por el contrario, en los juzgados antiterroristas de la capital francesa existe una predisposición favorable a repetir las escasas experiencias de trabajo en común con los agentes vascos en los 90, de las que se guarda un grato recuerdo.
En su reunión del pasado martes en Vitoria, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, y el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguraron haber pospuesto el análisis sobre la presencia de la Ertzain-tza en investigaciones sobre ETA al otro lado de la frontera hasta, entre otras cosas, conocer previamente el parecer del Gobierno francés sobre el asunto. Ambos llegaron al acuerdo de abrir mientras una «línea caliente» a través de la que la Policía vasca recibirá de «forma inmediata», todas las informaciones que las fuerzas de seguridad españolas obtengan sobre ETA en territorio galo. Rubalcaba, ante la insistencia del Gobierno Vasco en pedir la presencia de la Ertzaintza en Francia, había recordado previamente en una emisora de radio que en suelo galo ya trabajan la Gendarmería, la Policía judicial y los servicios secretos, por parte francesa, y la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por parte española.
Aunque a menudo se olvide, la Ertzaintza ya ha actuado contra ETA en Francia. El principal precedente data de los tiempos de Juan María Atutxa al frente de la consejería de Interior. En el verano de 1993 un operativo combinado de las policías vasca y francesa permitió el desmantelamiento simultáneo a ambos lados de la frontera de una trama recaudadora del impuesto revolucionario. Bajo la coordinación de los jueces Carlos Bueren y Laurence Le Vert, en la periferia de París fueron detenidos los jefes de la red, Carlos Almorza y Txemari Dorronsoro, mientras en el País Vasco eran arrestados los cuatro cobradores.
Filmaciones, grabaciones y atestados de la Policía vasca sirvieron de pruebas de cargo en la sentencia condenatoria dictada por el Tribunal Correccional de París. Un ejemplo de compenetración policial fue la conversación en que Almorza amedrentaba al empresario Isidro Usabiaga, asesinado por ETA en 1996, grabada por la Ertzaintza y realizada desde una cabina telefónica vigilada por agentes franceses. En el juicio, celebrado en octubre de 1997, la fiscal antiterrorista Irène Stoller elogió en público el trabajo de la Policía vasca, de la que destacó su profesionalidad y eficacia.
Marginación
A pesar de aquel éxito operativo, la colaboración franco-vasca no volvió a reeditarse. No por falta de ganas en París, donde se atribuye a Madrid la marginación de un Cuerpo. Todavía hoy se lamenta no haber podido cruzar numerosos ADN sin identificar recogidos en refugios franceses de ETA con el banco de huellas genéticas de la Ertzaintza, abundante en rastros procedentes de la kale borroka. La falta de este cotejo ha impedido poner nombres a militantes acogidos en el aparato de la reserva.
El tratado de cooperación transfronteriza en materia policial y aduanera, en vigor entre Francia y España desde 2003, es una prueba adicional de que la pelota está en la vertiente peninsular del tejado hispano-francés. En el acuerdo París cerró los servicios competentes por su lado: policía, gendarmería y aduanas. Por parte española se incluyó al Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y «todo otro servicio o autoridad policial previamente designados por el Ministerio del Interior». Esta redacción deja la puerta abierta a la incorporación de la Ertzaintza y los Mossos.
En materia antiterrorista, la ley reguladora de los equipos conjuntos de investigación, promulgada asimismo en 2003, tampoco impide contar con la Ertzaintza. Solo estipula que su composición, al igual que su objetivo y duración, deberá ser determinada de común acuerdo entre los estados.
Por su parte, el PNV consideró ayer que Rubalcaba y Ares han dado el primer paso para convertir a la Ertzaintza «en un cuerpo subordinado a las FSE». En una proposición no de Ley, para su debate en un Pleno, insta al Gobierno central a incorporar a la Ertzaintza, «con carácter inmediato», a los Cuerpos policiales adheridos al Acuerdo de Schengen. Además, ha solicitado la comparecencia urgente del ministro en el Congreso para que explique «por qué ahora sí la Ertzaintza va a recibir al instante la información antiterrorista de las otras policías».
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