DV. «¡Vaya examen más raro nos han puesto, no se entendía nada!». La hija de Xabier Mendizabal llegó alterada a casa el pasado jueves, segundo día de Selectividad, después de enfrentarse a la prueba de Químicas, una de las asignaturas optativas con la que los alumnos se juegan su nota final para entrar a la Universidad. La chavala continuó con la retahíla de quejas, pero el padre no le dio mayor importancia. «Pensé que le podía haber salido mal, sin más», cuenta Xabier, que es profesor en un colegio donostiarra. Al día siguiente, un colega del trabajo le paró en uno de los pasillos. «¿Ya sabes que ayer tuvieron que hacer cinco correcciones en el examen de Químicas porque estaba mal?», le informó el compañero. Xabier se quedó atónito. «En el tribunal de mi hija no les hicieron ninguna corrección y todos los chavales salieron desmoralizados por el mal examen que habían hecho», le respondió.
Xabier empezó a tirar del hilo y, tras consultarlo con un profesor de Químicas, confirmó con los dos exámenes en mano -el de euskera y el de castellano- que además de los errores en el enunciado de alguna de las preguntas también había problemas con la nomenclatura utilizada, al parecer «no era con la que se trabaja normalmente en las clases de preparación», lo que despistó aún más a los alumnos.
La queja ha sido debidamente presentada ante la UPV, que confirmó ayer a este periódico que sí tiene constancia de estos dos problemas. La dirección de Acceso a la Universidad actúa en estos casos con un mismo protocolo, informaron las mismas fuentes. Primero recaban las posibles denuncias y luego las remiten a los tribunales examinadores, para que se tome una solución al respecto. La Universidad no adelantó si los errores constatados son de tal envergadura como para obligar a repetir la prueba, tal y como ya sucedió el año pasado con los exámenes de Historia y Filosofía. Entonces, se interrogó en el examen de Filosofía por dos autores que no todos los bachilleres habían trabajado durante el curso; y en el de Historia, se incluyeron dos comentarios del siglo XIX, pero ninguno del XX, tal y como establecen las normas del examen.
«Un escándalo»
El precedente rondaba la mente de alumnos, profesores y padres cuando se iniciaron las pruebas de este año, el pasado miércoles. «No va a volver a repetirse. Fueron dos errores excepcionales que además coincidieron el mismo día», aseguraba una de las examinadoras. Para Xabier, que ayer se puso en contacto con este periódico, los errores de este año son «un escándalo si lo miramos desde el punto de vista de aquellos jóvenes que quizá no puedan acceder a la carrera que deseen porque les falte el punto o el medio punto que algunos ineptos le quitaron al preparar el examen».