Por fin. Tras las derrotas de las generales celebradas en 2004 y 2008 y de las europeas de hace cinco años, Mariano Rajoy logró anotarse anoche su primera victoria electoral clara sobre José Luis Rodríguez Zapatero. Por la mínima, apenas tres puntos y dos escaños, y tamizada por la desidia general que envolvió una jornada electoral en la que no se produjeron incidentes dignos de mención, pero victoria al fin y al cabo. Son las primeras elecciones de ámbito nacional que gana el PP desde el año 2000, en una jornada en la que los vientos europeos también soplaron a favor de la derecha continental.
Los peores temores respecto a la abstención no se produjeron. Al final, acudieron a las urnas el 46% de los 35,5 millones de ciudadanos con derecho a voto, ocho décimas más que en 2004, elecciones que batieron un record histórico de abstención. El índice de participación de los españoles es, además, tres puntos más alto que la media del resto de Europa, donde la participación no sólo no crece respecto a las anteriores elecciones, sino que cae una media de 2 puntos en relación a la registrada en 2004, entonces con sólo quince miembros en el club con sede en Bruselas.
La reducción de la presencia española en el Parlamento Europeo, consecuencia de la ampliación a 27 del número de países miembros de la UE y la reducción general de escaños en la Eurocámara, hace muy difícil la comparación en cuanto al número de escaños. Si en 1999 las urnas españolas repartieron 64 euroescaños, en 2004 fueron 54. En la legislatura que hoy empieza, los europarlamentarios votados en España serán sólo 50.
Con esta salvedad, la lista que encabeza Jaime Mayor será la más nutrida de cuantas representen a España en el Parlamento Europeo, con 23 europarlamentarios. Con el 99,95% de los votos escrutados al cierre de esta crónica, el PP se impone gracias a 6,61 millones de papeletas, el 42,23 de las depositadas en las urnas. Casi 600.000 votos más que el PSOE. Primera victoria de postín, porque de la de las municipales de 2007, en las que los populares se impusieron pro apenas 125.000 votos, ayer no se acordó ni Rajoy.
Sin cambios
El caso Gürtel, la trama de corrupción en la que se ha visto envuelto el partido que lidera Rajoy, no parece haber pasado factura a una formación que mantiene su fortaleza en Madrid y la Comunidad Valenciana, los dos territorios en los que se desarrollan las investigaciones judiciales que tratan de averiguar lo ocurrido con las empresas de Francisco Correa.
Castilla y León, Galicia, La Rioja y Murcia se confirman como feudos populares de una solidez a pruebas de convocatorias electorales. Y en la risueña lectura que de los resultados electorales puede hacer la Ejecutiva del PP tendrá lugar de honor Castilla-La Mancha, donde se han impuesto nada menos que por doce puntos de distancia (51,4 sobre 38,8 %) a los socialistas que encabeza el heredero de José Bono.
Sensu contrario, Rodríguez Zapatero vivió ayer su primera derrota electoral frente a Rajoy, la primera desde que es secretario general del PSOE, salvedad hecha de las locales de 2007.
En medio de la mayor crisis económica de la que tienen memoria los votantes que ayer acudieron a las urnas, el PSOE se hizo con 6,02 millones de votos, el 38,51 de los emitidos, y 21 escaños en la Eurocámara, lo que no es un mal resultado. Pero es una derrota al fin y al cabo. La comparación es equívoca, pero sirve como demostración de lo ocurrido: respecto a las generales de marzo de 2008, el PSOE ha perdido 5,4 millones de votos, casi la mitad de las papeletas, cinco puntos porcentuales. Al cabeza de lista socialista, Juan Fernando López Aguilar, le faltó tiempo para dar la enhorabuena al ganador y tener un recuerdo para los españoles afectados de una u otra forma por la recesión económica. No lo dijo, pero muchos compañeros de partido creen que ellos son los que dieron la victoria al PP al optar por quedarse en casa y no acudir al colegio electoral.
El PSOE tiene un segundo motivo de preocupación. Frente a la fortaleza de los caladeros populares, fuente inagotable de votos para el partido de Rajoy, los fortines socialistas flaquean. Andalucía, Extremadura, Aragón o Asturias siguen siendo territorios de la izquierda, pero en los cuatro el partido de Rodríguez Zapatero cae con la misma fuerza con la que crece la oposición.
En Cataluña, la abstención alcanzó tal nivel que perjudicó a todos por igual, pero más a los socialistas que al resto.
La tercera fuerza del día fue la Coalición por Europa, que con 800.000 votos, el 5,12%, consigue dos escaños para representantes de las dos principales fuerzas integradas en la alianza: Ramón Tremosa, de Convergencia i Unió, e Izaskun Bilbao, del PNV.
Respecto a 2004, el PP gana más de 200.000 votos y el PSOE pierde unos 700.000. Izquierda Unida apenas resta 60.000. Pero la coalición fin puede celebrar un buen resultado. Pese a la desaparición de sus dos caras más conocidas, Gaspar Llamazares y Rosa Aguilar, consigue 583.000 papeletas, un 3,73, mantiene sus dos escaños, que ocuparán Willy Meyer y Raúl Romera.
Las urnas no dieron para más. Otras veintinueve candidaturas obtuvieron votos en número insuficiente para acceder al Parlamento Europeo. A las puertas se quedó Iniciativa Internacionalista, el conglomerado elegido por la izquierda abertzale para estar en los comicios europeos.