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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

MÚSICA

Dos jóvenes vizcaínos que estudian en San Sebastián dirección de orquesta e ingeniería informática han creado una máquina capaz de dirigir orquestas

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¿El Karajan del futuro?
Jon Unibaso y Josan Aramaio, creadores de , la máquina del futuro. /USOZ
DV. Josan Aramaio y Jon Unibaso son dos estudiantes universitarios a los que ha unido el sueño del primero: crear una máquina capaz de dirigir orquestas. El resultado, que está en proceso de patente, es, en realidad, un programa informático que en vez de mostrar un pulso constante y regular -función que tradicionalmente ha cumplido el metrónomo- traduce en un ordenador los movimientos gestuales del director de orquesta. De esta manera, Sphaîra, el nombre del invento, puede prever los cambios de tempo en la música, modificar el tamaño o la velocidad del gesto del maestro y mostrarlos en una pantalla. Este director del futuro, sería, cara al público, una pantalla gigante en la que los músicos de la orquesta verían una pelotita que representaría la punta de la batuta del director.
Según explica Josan Aramaio, «en realidad se trata de un metrónomo, al que hemos llamado senoidal, y que en vez de centrarse en el pulso como el aparato tradicional, se basa en el movimiento de los brazos del director. Para ello empleo la técnica que he aprendido durante mi formación en Musikene con Enrique García Asensio y que es heredera directa de la que él asimiló de Celibidache».
La primera dificultad que se encontró el estudiante de dirección de orquesta de Ondarroa a la hora de poner en marcha su proyecto fue la manera de traducir su idea en algo real, y para eso, contactó con Jon Unibaso hace dos años. Según Jon, «al principio fue complicado, porque venimos de disciplinas muy distintas y a veces chocábamos. Yo no sabía nada de dirección de orquesta. A esto hay que añadir que nuestras ideas han ido evolucionando. La verdad es que ha sido un reto. Y uno de los mayores problemas es que jugamos con el tiempo y no nos podemos permitir que el programa flojee ni un segundo. Un mínimo de parpadeo erróneo sería catastrófico para la orquesta. Es necesario que funcione todo el tiempo». La función de Jon en este proyecto ha sido, sobre todo, y según sus palabras, «traducir el movimiento de los brazos de Josan a una gráfica. No ha sido sencillo y todavía estamos trabajando en ello, pero creo que estará listo para otoño».
Gran utilidad
Josan Aramaio opina que «esta máquina va a ser de gran utilidad. He observado que en muchos conservatorios se dan clases de música de cámara que son dirigidas por los propios profesores, aunque no sepan nada de dirección. A esto hay que añadir que en la primera lectura que realizan todos los intérpretes juntos, suelen darse problemas de conjunción que el profesor no puede solucionar porque no tiene herramientas. Nuestro metrónomo senoidal ayudaría mucho a esas primeras clases. En cualquier caso, a mí me gustaría que nuestro invento no se viera sólo como un metrónomo, sino como una máquina capaz de realizar buenas interpretaciones. Y además no sirve sólo para conjuntos de cámara, sino para dirigir a toda una orquesta con versiones no sólo correctas, sino como la del mejor director del mundo».
Esta segunda utilidad es la que realmente persigue el estudiante de Ondarroa. «Sphaîra realizará la misma función unificadora que hace el director de orquesta. Por eso, no quiero que se quede en una herramienta para preparar grupos de cámara. Me gustaría que las orquestas la conozcan y la prueben. Me encantaría tener una orquesta dispuesta a tocar con esta máquina».
Con este invento, obviamente cambiaría la función del director de orquesta. «Claro», asegura Aramaio, «pero seguiría siendo necesario. Los directores podrían usar esta máquina. En ella están reflejados todos los principios de la técnica de dirección que he aprendido. Todo está aquí, pero hay que saber usarla».
Sphaîra está en proceso de patente y sus creadores están viendo la manera de comercializarla. «Hemos pensado en montar una tienda virtual dentro de la página web que estamos creando y ofrecer obras ya preparadas para que cualquier músico o director pueda utilizarla sin necesidad de grandes conocimientos informáticos», destaca Jon. Sin embargo, Josan apunta mucho más alto. «Quiero invitar a las orquestas del mundo a que sean dirigidas por esta máquina y su creador. Es posible que lo que hasta ahora se ha hecho de manera artesanal, se realice en un futuro de forma mecánica y humana. Y creo que la Orquesta Sinfónica de Euskadi debería ser la primera en probarlo. Además encontrar trabajo como director es dificilísimo. Acabo de terminar mis estudios y me encuentro con una barrera en el mundo laboral. De hecho, en cinco años de carrera no hemos tenido la oportunidad de dirigir ninguna orquesta vasca, ni siquiera la de Musikene. Yo espero que este proyecto me abra puertas para colaborar con cualquier orquesta, porque es una herramienta capaz de dirigir cualquier obra, incluso las más difíciles de Wagner».
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