DV. Cerca de doscientos estudiantes extranjeros de la UPV de los campus de Gipuzkoa, Álava y Vizcaya, se reunieron ayer en el Palacio Miramar con las máximas autoridades académicas en el tradicional encuentro anual con el alumnado visitante que organiza la universidad vasca. Italianos, alemanes, franceses, polacos, portugueses, griegos y belgas mezclaron sus especiales acentos españoles con otros más inteligibles de chilenos, mexicanos, argentinos, colombianos y brasileños. A la Torre de Babel resultante se sumaron estadounidenses, canadienses, rusos y hasta filipinos.
Primero posaron para los fotógrafos y luego el rector de la UPV, Iñaki Goirizelaia, y la vicerrectora de Proyección Internacional, Miriam Peñalba, se encargaron del saludo oficial.
Goirizelaia recordó que la UPV lleva participando en programas de movilidad internacional desde hace 22 años y desde hace nueve en otros de movilidad dentro del Estado. El total del alumnado internacional y estatal visitante asciende en el curso 2008-2009 a 694 universitarios (101 más que el año anterior) y el número de alumnos vascos que acuden a estudiar al exterior es de 948, es decir, 53 más que el curso pasado, indicó el rector de la UPV.
«Muy lindo»
«Esto es increíblemente lindo», señalaba Rodolfo Espinosa, estudiante chileno de 21 años de Ingeniería Industrial. Lleva desde septiembre entre nosotros preparando su proyecto de fin de carrera de desarrollo sostenible, a través de una guía de ecodiseño orientada a la arquitectura. «Valoro especialmente la tranquilidad, el orden y la limpieza que hay acá. Eso no se paga con nada». Afirmaba que, además de su país, solo conocía Argentina y Perú, pero que ahora con los muchos amigos que ha hecho tendrá que pensar otra vez «en cruzar el charco».
Aunque buscaba las Ramblas, Lucie Van Hove (Brujas, 21 años) terminó paseando por La Concha, algo de lo que no se arrepiente. «Allí no quedaban plazas y afortunadamente conocí San Sebastián y el País Vasco», dice esta estudiante belga de Informática, ahora enamorada del mar y la playa.
Junto a ella sonríe desde sus casi dos metros Emre Can, también de 21 años y nacido en Estambul. «Estudio tercer año de Ingeniería Química en Bilbao. Vine porque quería aprender español y ahora soy del Athletic».
Los tres se muestran satisfechos con su vivencia académica en la UPV, que definen como «muy diferente» a la de sus países.