Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

San Sebastián

GLORIA LATASA LA GEÓGRAFA Y GUÍA DE MONTAÑA NOS SABE VULNERABLES AL TIEMPO

Comienza un taller de meteorología en el CVC. Dedicado a aquellos que se sienten 'atrapados en el tiempo' y 'locos por el cielo'

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«La Naturaleza no es algo que esté ahí fuera. Está aquí, nos rodea. Somos nosotros»
Gloria bajo un cielo cargado de viento sur. A la tarde, granizaría. /USOZ
Q uedamos en La Zurriola un día de viento sur. Justo aquel en que los termómetros urbanos subieron hasta 30 grados y acabó todo en gran granizada. Gloria mos explicó cómo el haize hegoa, el andre haizea, el viento loco, navegaba por la mañana subiendo y bajando colinas. Dejaba lluvia por Castilla mientras surfeaba sierras y cuando descendía de la ola montañosa, se resecaba, recalentaba y nos llegaba hasta el corazón y las entendederas. Hablamos de él. De nosotros. De nuestra electricidad. De los iones gruñones. Y de los felices.
- Me gusta la publicidad del Taller de Meteorología que empieza hoy. Me recuerda una película. Y al jefe de la aldea de Astérix.
- ¿Te refieres a que en el cartel hemos preguntado «¿Te sientes atrapado por el tiempo?»
-A eso, precisamente. Y seguro que todos hemos pensado en...
- Lo sé, el filme de Harold Ramis. Con Bill Murray. El día de la marmota, en inglés. Para mí es una película clave. ¿Y lo de Abraracúrcix?
- El pobre no dejaba de pensar en que un día el cielo se les vendría encima y resulta que los del Club Vasco de Camping preguntan si...
-...El cielo no nos estará acaso volviendo locos. Y es que este invierno yo creo que nos hemos sentido atrapados por el tiempo, por el meteorológico, y a la vez el cielo nos ha puesto muy nerviosos. ¿Sabes? Somos muy vulnerables a los cambios, a los distintos tipos de tiempo. Meteorosensibles es la palabra técnica y correcta. Soportamos mucho menos el calor (y qué decirte del frío) que la gente de décadas pasadas.
- No sé por qué pero me da la sensación de que las dos estamos pensando en aquel febrero de 1956.
- Justo. En Donostia hizo un frío pelotero. Nevaba, helaba, llovía. Se ha quedado en la memoria de nuestros padres y abuelos.
- ¿Tuvo algo que ver con aquella Pequeña Edad del Hielo de la que hablan las crónicas?
- No lo sé a ciencia cierta. Creo que no. Pero esa Pequeña Edad del Hielo que has mencionado fue un periodo muy curioso que coincidió con que el sol estuvo durante unos siglos al mínimo. Crecieron los glaciares y se tuvieron que cambiar los cultivos. Sólo a mediados del XIX la Tierra volvió a calentarse.
- ¿El invierno que hemos atravesado será señal del inicio de otra pequeña edad del hielo?
- No te respondo a eso porque me faltan datos científicos pero la verdad es que nos ha dejado realmente tocados. El del 2007 fue, por el contrario, muy corto. El de 2008 se diría que aún no ha acabado habiendo empezado como empezó, en octubre. Ha sido un invierno en el que ha habido de todo: Lluvia, frío, nieve. Y todo a gran potencia. A veces simultáneamente. Parecía un carrusel deportivo.
- Sin olvidarnos de aquella impresionante ciclogénesis explosiva.
- Sin olvidarla, por supuesto. Yo no tenía noticia de su existencia hasta que estalló aquí. Ahora puedes detectar unas cuantas si escrutas mapas del tiempo y analizas todas las informaciones de las agencias de meteorología. Pero ¿sabes lo que ha sido muy importante para que este invierno hayamos tenido la impresión de que estábamos atrapados en/por el tiempo y el cielo nos estaba volviendo locos? Que ha habido muy poca luz.
- Cierto, muy cierto.
- Entonces resultaba que claro, algunas de las vitaminas que se sintetizan a través del sol no podían hacerlo por lo que no controlaban cierta hormona que nos es vital . Como resultado, nuestro organismo sentía una tendencia muy muy natural a querer hibernar.
- Dependemos de la Naturaleza, de La Tierra, del Sol, para sentirnos vivos o hibernando.
- Claro. Faltaría más. Pensamos que todo esto que estamos comentando son fantasías pero nos pasa exactamente igual que a las plantas que tenemos en casa: si no reciben luz, si no se las riega, si están alejadas del sol.... mueren. Somos Naturaleza. Creemos que eso es algo que está ahí fuera, que para encontrarnosla debemos ir a buscarla a la montaña o al mar. Y no es así. Ella nos rodea. Es la arena de la Zurriola. Y el mar. Pero también está dentro de esta cafetería. La Naturaleza no son sólo los parques naturales, los espacios protegidos. De hecho, a mí me gustaría que hubiese un Día Mundial del Espacio No Protegido porque hemos llegado a creer que únicamente lo que está señalizado, regulado, es Naturaleza. Eso lo cuidamos mucho. Pero machacamos lo que no tiene label, sello o denominación, precisamente, de parque natural.
- Aparte de esa idea brillante de la defensa del espacio no protegido, me gusta otra reflexión suya sobre lo que es realmente nuestro...
- Defiendo la idea de que hemos de aprender que no sólo es nuestro aquello que pueda ser escriturado. Son nuestros los montes, los parques, los ríos, el mar. A veces parece que únicamente cuidásemos de aquello de lo que poseemos una escritura, un contrato. Pero un arroyo es tan nuestro como el coche. Con la diferencia de que el arroyo también es de los demás.
- Hablemos de electricidad.
- La Naturaleza está cargada de electricidad. Al igual que nuestro cuerpo. El aire transporta electricidad. Y así entramos en el juego de los iones positivos y negativos, de los gruñones y de los felices.
- Positivos igual a felices, ¿no?
- Te equivocas. Los positivos son los gruñones. Pura electricidad estática que nos pone muy nerviosos, con ganas de estallar. Cuando el aire está cargado de ellos es precisamente antes de que se desate la tempestad. O con luna llena.
- ¡Claro! La luna llena carga las páginas de sucesos.
- Más o menos. Pero ¿qué pasa cuando explota la galerna?
- Hasta el aire huele diferente.
- Exacto. Es el olor del oxígeno cargado de partículas de ozono. Los iones negativos ponen en marcha en nuestro cuerpo una hormona que nos relaja. Los iones negativos se encuentran en la vegetación, en el agua que fluye. Por eso nos sentimos tan rematadamente bien cuando hemos hecho una mañanera, cuando bajamos del monte.
- Así que al decir que vamos al monte o al mar a 'cargar pilas' hacemos una afirmación científica.
- Justamente. Nos cargamos de iones negativos, de iones felices.
- ¿Se hablará de todo eso en el Taller de Meteorología?
- Hablaremos de cómo compaginar un conocimiento natural del tiempo y toda la información que recibimos de mapas y agencias.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Gipuzkoa
más videos [+]
Gipuzkoa
Vocento
SarenetRSS