DV. Una mujer de 37 años falleció en la madrugada de ayer en Irun a consecuencia de las cuchilladas que le asestó su ex marido. El asesinato se produjo después de que el agresor, también de 37 años, hubiese embestido con su coche el turismo en el que viajaba la víctima. Un motorista que se paró con la intención de ayudar a las posibles víctimas de lo que parecía un accidente de tráfico fue también acuchillado y hospitalizado con heridas graves.
Tanto la mujer asesinada, que se llamaba Yasmín Rodríguez, como el agresor, de nombre Edward, son naturales de Colombia aunque llevaban varios años asentados en Irun. El crimen se produjo hacia las cuatro y media de la madrugada en la Avenida Letxunborra del barrio irunés de Anaka, muy cerca del Hospital Comarcal del Bidasoa. Según la reconstrucción realizada por este periódico, la mujer viajaba en compañía de una amiga por esa avenida cuando su coche, un Opel Corsa rojo, fue embestido con violencia por el lateral izquierdo por un Opel Astra negro conducido por su ex marido. A resultas de la colisión el Corsa ocupado por las dos mujeres quedó cruzado en medio de la calzada.
El agresor aprovechó el desconcierto provocado por el golpe para salir de su coche y acercarse al turismo que acababa de embestir. «Parece ser que ha abierto la puerta del coche, ha agarrado a su ex mujer por los pelos y ha empezado a apuñalarla», contaba en el lugar de los hechos un allegado a la víctima. Una primera inspección permitió verificar que la mujer recibió al menos cuatro cuchilladas en el cuello.
Un motorista que circulaba por el lugar paró con la intención de auxiliar a las posibles víctimas de lo que a todas luces parecía un accidente de circulación. El hombre, Juan Pablo Urtizberea, de 49 años, se enfrentó al agresor cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y terminó recibiendo dos puñaladas, una en el abdomen y otra en la espalda. Familiares de Urtizberea indicaron que había intentado separar al agresor de su víctima sujetándole por la espalda. Al percatarse de su presencia, el asesino se giró y le asestó una puñalada por delante y otra que le alcanzó la espalda.
Pérdida de sangre
Al igual que el motorista, los agentes que acudieron a la llamada de socorro que se recibió en el 112, efectuada por un vecino de Hondarribia que pasaba por el lugar, también pensaban que iban a atender a las víctimas de un accidente. Al llegar al escenario de los hechos, no obstante, se encontraron con dos personas acuchilladas, una de ellas, la mujer, tendida en el suelo en medio de un gran charco de sangre.
Las dos víctimas fueron trasladadas al cercano Hospital Comarcal del Bidasoa. La mujer falleció en el centro hospitalario hacia las cinco y media de la madrugada sin que los médicos pudiesen hacer nada por salvarla. Las heridas del cuello le habían hecho perder mucha sangre. El motorista quedó ingresado con heridas de carácter grave aunque no se temió en ningún momento por su vida. La más grave de las dos cuchilladas que recibió tenía quince centímetros de profundidad y le llegó a alcanzar el colon. Tanto el alcalde en funciones de Irun, Miguel Ángel Páez, como algunos de sus familiares precisaron que la evolución clínica del apuñalado era favorable.
Aunque nacida en Colombia, Yasmín Rodríguez era vecina de Irun desde hace al menos seis o siete años. Desde que se separó hace un año de su marido vivía en un piso alquilado en compañía de su madre y su hija, de unos 17 años de edad. La mujer asesinada trabajaba al parecer en el hotel Ibis de Irun. Según algunas fuentes, Yasmín y su amiga habían participado el mismo sábado por la noche en una cena con algunos compañeros de trabajo aunque este extremo no ha podido ser confirmado. La dirección del hotel ordenó ayer a todos sus empleados que se abstuviesen de hablar con periodistas.
Sin denuncias
Los medios consultados indicaron que la víctima no había presentado denuncias por malos tratos contra su ex marido. «Que yo sepa no se trataba de un hombre de carácter violento», comentó una persona próxima a la mujer asesinada. Esa misma persona indicó que no tenía constancia de que Yasmín se hubiese quejado del comportamiento de su ex marido. «Se separaron hace un año pero seguían tonteando. De hecho Edward, que a veces trabajaba como vigilante en discotecas, le había regalado el Opel Corsa que conducía cuando la mató. Ha debido ser una cosa de celos».
El supuesto agresor fue detenido por la Ertzaintza en el lugar de los hechos. Según indicaron vecinos de la zona, equipos de la policía científica le trasladaron ayer por la mañana al escenario del crimen para realizar una reconstrucción de lo sucedido. «Le han traído esposado y luego le han tapado con una capucha mientras tomaban datos».