DV. Estudiantes contra la convergencia europea de los estudios superiores, el denominado proceso de Bolonia, protagonizan una acampada en las instalaciones de la UPV en Leioa durante esta semana. Han colocado una veintena de tiendas a la entrada del campus, frente a la Facultad de Medicina. Duermen desde el lunes en el recinto universitario y terminarán mañana con sus jornadas reivindicativas.
Los participantes en la protesta, que en principio tenía un carácter pacífico, protagonizaron un incidente en la Facultad de Periodismo a primera hora de la mañana de ayer. Desencajaron una veintena de puertas de las clases del aulario como «acto simbólico», según detallaron desde el Rectorado. Querían representar la necesidad de que la Universidad «abra las puertas» a las opiniones del alumnado. Los servicios de seguridad no intervinieron y los operarios volvieron a colocar las puertas en su sitio.
Los alumnos anti-Bolonia decidieron instalarse en el recinto universitario coincidiendo con la celebración de la reunión de los ministros de Educación de los países europeos que se celebra en Lovaina con el fin de analizar los avances del proceso de convergencia. Para los participantes en la protesta en la UPV, las autoridades europeas están «imponiendo un modelo» y «no dan la palabra» a los estudiantes.
No es la primera vez que los alumnos, vinculados al sindicato Ikasle Abertzaleak, acampan en el recinto universitario de Leioa. Antes de las vacaciones de Semana Santa también instalaron sus tiendas, en esa ocasión frente a la Facultad de Bellas Artes. Fuentes del Rectorado explicaron ayer que los organizadores cuentan con los permisos necesarios.
Reformas educativas
España ha obtenido un 4 sobre 5 en la aplicación de las reformas educativas para la construcción del espacio europeo, según se desprende del informe Bologna Scoreboard, dado a conocer ayer en la conferencia de ministros de Educación de Lovaina. El documento analiza una decena de cuestiones y señala que España sólo ha avanzado medio punto respecto a la evaluación realizada hace dos años y 1,2 frente a la elaborada en 2005. Hay tres aspectos en los que debe mejorar: el marco de cualificaciones, que mantiene la misma nota que en la pasada edición (2); el suplemento al título -descripción de la naturaleza, el nivel, el contexto, el contenido y el rango de los estudios realizados por el poseedor del título original, y necesario para que los diplomas sean reconocidos a nivel comunitario-, con una nota de 3; y la ratificación del Convenio de Lisboa -que garantiza las homologaciones-, en la que obtiene un 1. En otros apartados, como el sistema de créditos, la implementación del primer y segundo ciclo, o el aprendizaje a lo largo de la vida, entre otros, logra la máxima nota, un 5.
El propio ministro de Educación, Ángel Gabilondo, reconoció que es necesario «mejorar en muchos aspectos». Gabilondo reiteró su disposición al diálogo con los que rechazan Bolonia.