DV. La pasada semana DV señalaba la preocupación del alcalde Miguel de los Toyos sobre la puesta en marcha de un centro de acogida para menores en la zona de Matsaria. También los residentes en esta zona se están movilizando ante la falta de información sobre este tema y tienen la intención de reunirse con representantes de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Para ello tienen previsto comunicarse por escrito de cara a conocer la actividad que según la información que manejan de forma extraoficial, se pondría en marcha entre agosto y septiembre. Los problemas originados en centros de este tipo como los producidos en Deba les han llevado a pedir información sin que hasta ahora hayan recibido respuesta.
La falta de datos claros sobre el centro que se pondrá en marcha en el caserío Asola Azpikua llevó a los vecinos a reunirse la pasada semana para hablar sobre el tema, con la participación de una veintena de caseríos. Así, está prevista una comunicación por escrito por parte de los vecinos hacia la Diputación, órgano responsable de estos centros. «Queremos reunirnos para que nos den una información clara» explicaba ayer Edurne Agirrebeña, residente en uno de los caseríos más cercanos. «Oímos una cosa y oímos otra, pero tenemos que enterarnos sobre lo que se va a hacer, tanto los vecinos de esta zona como los de todo Eibar».
La información que se maneja varía ya que no hay constancia de que el ente foral haya adquirido definitivamente el inmueble aunque cuenta con un presupuesto de 2 millones de euros para la provisión de un edificio con cabida para 24 personas. Tampoco el Ayuntamiento ha sido informado al respecto.
Reinserción
La presencia de menores de edad extranjeros es un problema con el que se han encontrado las instituciones. La Ley del Menor obliga a su amparo. Sin embargo, los problemas que han originado algunos jóvenes en centros de acogida y también fuera de ellos han hecho que la alarma social sea importante. El caso más cercano es el centro de menores situado en Deba, donde se han originado conflictos en varias ocasiones.
El objetivo de estos centros es la reinserción social de unos jóvenes que en su mayoría provienen de Marruecos. La mayor parte de ellos están escolarizados. Sin embargo, frente a la actividad de los educadores que trabajan en estas casas de acogida se encuentran los incidentes provocados por algunos jóvenes. El hecho de ser menores de edad impide que puedan ser recluídos a no ser que reincidan de forma muy notoria. Es por ello que la administración se encuentra con problemas para atajar las actitudes asociales de los jóvenes problemáticos.