DV. Jurdan Martitegi Lizaso (Durango, 1980) ha demostrado ser uno de los activistas de ETA más escurridizos, a pesar de que su fisonomía no le ayudaba mucho para ello. De dos metros de altura, Martitegi, Arlas, ha mantenido en jaque a las Fuerzas de Seguridad del Estado desde que se inició en la kale borroka, siendo un chaval. Con un perfil con el que es difícil pasar desapercibido, el ahora detenido consiguió huir a Francia en 2006 para evitar una posible condena de 22 años por un ataque realizado seis años antes contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Galdakao, en el que resultó herido un agente. El alto ha sobrevivido ocho meses al arresto de su compañero de talde Arkaitz Goikoetxea, considerados ambos los responsables del complejo Bizkaia, desarticulado el pasado mes de julio en Bilbao.
Tras el desmantelamiento, fueron capturados Txeroki, el etarra más buscado, y sólo veintiún días después, Aitzol Iriondo, su sucesor al frente de los comandos. Esta cadena de detenciones habría aupado a Martitegi a la jefatura militar de ETA, desde la que ayer cayó en Perpiñán, el sudeste francés. Otra vez en Francia, al lado de la muga, donde han sido arrestados los últimos jefes de la organización terrorista.
Pese a su juventud, es un veterano de la kale borroka. Junto a Arkaitz Goikoetxea, quien fue detenido por el instituto armado en un piso de la calle Iturribide de Bilbao, convirtió el complejo Bizkaia en el grupo más activo tras la ruptura de la tregua. Ambos rehabilitaron el comando como liberados -a sueldo de la organización- en febrero de 2007 y comenzaron a captar colaboradores y preparar la infraestructura de la célula para operar, según explican fuentes policiales. En agosto colocaron un coche bomba ante el cuartel de la Guardia Civil de Durango. El atentado provocó dos heridos y cuantiosos daños materiales, pero permitió a la Ertzaintza identificarles gracias a los rastros encontrados en el vehículo con el que se dieron a la fuga.
En noviembre de ese año volvieron a la carga mano a mano, y colocaron una bomba trampa en una papelera próxima a los juzgados de Getxo. Esta vez fueron grabados por las cámaras de seguridad y, aunque trataron de ocultar su rostro, los dos metros de Jurdan Martitegi le delataron. Además de llevar a cabo atentados, habrían estado vigilando a finales de 2007 a un concejal socialista de Eibar con el propósito de secuestrarlo y asesinarlo tras dar un ultimátum al Gobierno, pero desistieron por la seguridad que protegía al edil. Asimismo se sospecha que planeó matar al juez Marlaska y ordenó los seguimientos al ex diputado general de Álava Ramón Rabanera para intentar su asesinato.
Novedades en las bombas
Según la Policía, Martitegi y Goikoetxea hicieron estallar el 21 de marzo de 2008 otro vehículo junto al cuartel de Calahorra. Dos heridos leves. Al parecer, también participaron en la colocación de un coche bomba en el cuartel de Legutiano, el 14 de mayo de 2008, en un ataque que causó la muerte del agente Juan Manuel Piñuel. Si se confirma, sería el primer asesinato en el que está implicado.
Fuentes de la lucha antiterrorista sostienen que Martitegi era especialista en la confección de artefactos. Incluso, había desarrollado algunas novedades en la forma de preparar bombas, como pudo descubrir la Ertzaintza tras la desarticulación del complejo Bizkaia, el 22 de julio. Pocos días después, localizó en Getxo un barril de cerveza cargado de explosivos preparado para cometer un atentado contra una patrulla con el que buscaba una masacre. Le consideran un terrorista «muy preparado».
La última pista del Ministerio del Interior es de octubre. Junto a Aitzol Iriondo, Gurbitz, se encargaron de instruir en el manejo de armas y explosivos a dos miembros del comando Nafarroa ya desmantelado, bajo la dirección de Garikoitz Aspiazu, Txeroki. Luego cayó éste, enseguida Iriondo y ahora él, cuando trataba de reconstruir los taldes. Martitegi, que figuraba en la lista terrorista europea, cumplirá 29 años en la cárcel, el 10 de mayo.