El futuro presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, en una imagen de archivo. / Archivo
Rebaja fiscal
El líder del PPdeG y próximo presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha situado entre las prioridades de su Gobierno la lucha contra la crisis económica, a la que se ha referido como un "duro camino" y para la que ha propuesto luchar con, entre otras medidas, la rebaja de impuestos y la reforma de la ley de cajas de ahorro.
Un plan de empleo para la legislatura es otro de los instrumentos con el que Feijóo pretende atajar la crisis, para la que también pondrá en marcha una rebaja fiscal que será "una de las primeras medidas" que apruebe el futuro Ejecutivo. Entre los impuestos que revisará figuran el tramo autonómico del IRPF, que se reducirá en un 8,2% para los 600.000 contribuyentes gallegos con rentas más bajas.
Su propuesta fiscal se completa con la supresión "de facto" del impuesto de sucesiones y donaciones o la reforma del impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentos para las familias numerosas y los menores de 35 años de edad.
A nivel estatal, el Gobierno de Feijóo instará al Ejecutivo central a reducir el impuesto de sociedades para las pymes, aliviar a los autónomos por el repunte de la morosidad incrementando del 5 al 8% el porcentaje de provisiones y gastos de difícil justificación, o reducir su carga fiscal permitiendo que no tributen en el IVA las facturas no cobradas.
El futuro presidente autonómico propone acabar con los "antagonismos y disensiones ideológicas"
Las casi dos horas de intervención del líder del PPdeG se centran de forma mayoritaria en la situación económica
El líder del PPdeG y próximo presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha garantizado que el futuro Ejecutivo autonómico "no va a restaurar ningún pasado" ni tampoco a "derribar" lo que hizo bien el bipartito y, por el contrario, se ha marcado como objetivo propiciar la "unión de los esfuerzos de todos los gallegos" para abordar la actual situación económica, marcada por una crisis que prevé que se agrave en los próximos meses y que constituye "el principal problema que tiene Galicia".
En su discurso durante la primera jornada del debate de investidura, que ha dedicado de forma mayoritaria a la crisis, Feijóo ha hecho constantes llamadas al consenso para superarla, aunque también ha reivindicado el "cuantioso depósito de confianza" que logró en las urnas el pasado
1 de marzo, gracias al apoyo de casi 800.000 gallegos. Por eso y tras referirse a la tarea de gobierno como "el momento más importante" de su vida, se ha mostrado consciente de que su responsabilidad como presidente de la Xunta será cumplir las promesas electorales, un objetivo en el que ha empeñado no sólo su compromiso político, sino también el "ético".
Como ya hizo durante la campaña, ha presentado su programa electoral como un "contrato" con la sociedad que convertirá, tras su toma de posesión, en la guía de su gobierno. Así, después de cuatro años de alianza de socialistas y nacionalistas, Feijóo ha ofrecido "un gobierno en permanente coalición con los ciudadanos de Galicia", también con los que no votaron al PP el 1 de marzo. Además, ha prometido que su Ejecutivo trabajará "unido y bajo una única dirección". "Será una Xunta cohesionada, estructurada con racionalidad, bien coordinada", concretaba al apuntar que el nuevo Ejecutivo sólo podrá ejercer un "liderazgo moral" a través de la austeridad y de la puesta en marcha de políticas de ahorro.
Diálogo con la oposición
Para representar "con lealtad" esta "Galicia nueva", también ha ofrecido diálogo a los grupos de la oposición y a los agentes sociales, convencido de que de esta manera la comunidad gallega podrá salir "con impulso" de la crisis. "Empeñaré todo mi esfuerzo para que los acuerdos sean posibles", proclamaba, y ha pedido el respaldo de PSdeG y BNG "al menos" para los asuntos de interés general. Para conseguirlo, ha prometido, en primer lugar, no volver al "pasado", pese a que a lo largo de su discurso ha avanzado la intención de recuperar algún proyecto del anterior Gobierno Fraga, como el Plan Galicia que aprobó el Ejecutivo de José María Aznar para paliar las consecuencias del 'Prestige'. A continuación, ha rechazado "rencores y dogmas" y ha garantizado "respeto" a la "herencia recibida", convencido de la necesidad de superar los "estériles antagonismos" y las "disensiones ideológicas".
Feijóo ha reconocido como logros de sus predecesores en la Xunta el Acuerdo por la Competitividad 2008-2011 suscrito con sindicatos y empresarios por constituir "un aceptable punto de partida" y ha apostado por dar "continuidad" a las demandas de traspaso de competencias que el bipartito defendió durante la pasada legislatura y que ya contaron con el apoyo unánime de la Cámara. Frente a ello, el futuro presidente de la Xunta ha reiterado que derogará el decreto del gallego en la enseñanza que fue aprobado por el bipartito sin el consenso de los 'populares' y revisará el concurso eólico "para garantizar su adecuación a la legalidad".
Un PP entregado
Con esta filosofía, ha hecho un reconocimiento a todos los ex presidentes de la Xunta, desde Gerardo Fernández Albor y Fernando González Laxe hasta Manuel Fraga y Emilio Pérez Touriño, a los que ha agradecido su "entrega" y "trabajo".
Feijóo ha adelantado su intención de regular y cumplir "con transparencia" todos los procedimientos de contratación y selección de personal o de acceso a las subvenciones públicas. También ha apostado por trabajar para que "términos como sectarismo, caciquismo, enchufismo o partidismo sólo tengan significado para referirse al pasado". Este compromiso ha sido el primero que ha arrancado los aplausos de la totalidad de los diputados populares, que han repetido este gesto hasta en 24 ocasiones y de forma especial durante las alusiones de Feijóo a la cuestión lingüística y a la necesidad de garantizar las ayudas a los dependientes, ambas áreas gobernadas por nacionalistas en el bipartito.
Las casi dos horas de intervención del líder del PPdeG se han centrado de forma mayoritaria en la situación económica, a la que se ha referido con adjetivos como "terrible" y "la peor de la historia de la Autonomía", aunque se ha mostrado esperanzado al referirse a Galicia como "una alborada llena de posibilidades". Al término de su intervención, Feijóo ha recibido los aplausos de los diputados populares, puestos en pie, al igual que parte de la tribuna de invitados, entre los que se encontraban los presidentes provinciales del PP y ex diputados, como Aurelio Miras Portugal, José Antonio Orza o José Manuel Castelano Bragaña.