María Trinidad Pérez de Miravete Mille, más conocida artísticamente como Mari Trini , falleció la noche del lunes a los 61 años en el hospital Morales Meseguer de Murcia. Sus restos mortales, que serán incinerados mañana, fueron trasladados ayer al tanatorio de Espinardo (Murcia), lugar al que se acercaron familiares y decenas de amigos de la cantante y donde se ofició un responso íntimo con el que despidieron a la artista. El funeral se celebrará después de Semana Santa.
Se desconoce la enfermedad que motivó su ingreso hospitalario y la causa del fallecimiento, ya que el centro sanitario no quiso desvelar ningún detalle por expreso deseo de sus familiares. El amigo de la familia Alfonso Riera, que ejerció de portavoz, pidió que, como era deseo de la cantante, se respetara la intimidad que Mari Trini había mantenido de su vida privada durante toda su carrera.
«Mari Trini ha tenido una intensa vida profesional y personal que ha mantenido siempre al margen de los medios de comunicación y así evitó que se conociera su enfermedad a la que no ha podido vencer después de un año», dijo Riera, quien, en nombre de la madre de Mari Trini y de sus tres hermanos, agradeció tanto a los medios de comunicación como a las numerosas personas que han llamado y han enviado telegramas «el afecto y el cariño mostrado».
Nacida en Caravaca de la Cruz (Murcia), el 12 de julio de 1947, fue una cantante muy popular en los años 70 y 80 con 25 discos en su haber, algunos de ellos de gran éxito como Escúchame, que la confirmaron como una de las cantautoras más importantes de la época.
Aptitudes musicales
Desde muy pequeña mostró grandes aptitudes para la música, pero una nefritis crónica le obligó a permanecer seis años en cama. Además, el fuerte tratamiento con corticoides al que fue sometida le deformó la mitad de la cara, un problema que marcaría su vida y su personalidad.
Después, en su afán por convertirse en la Juliette Gréco española -incluso llegó a versionar Ne me quite pas-, marchó a París y grabó dos discos en francés con la Pathé-Marconi. Regresó a España por el fallecimiento de su padre y fue entonces cuando empezó su carrera musical aquí.
Tras grabar Amores, Mari Trini formó parte de una generación de músicos españoles de finales de los 60 y los años 70, como Serrat y Camilo Sesto, Nino Bravo o Cecilia, que a base de melodías pegadizas, narraban con textos contestatarios la historia de una España que veía como el franquismo iba cayendo por su propio peso. De esa época son discos como Ventanas, ¿Quién?, Sólo para ti y Escúchame, álbum publicado en 1974 y que contenía uno de los mayores éxitos de su carrera, Yo no soy esa. En los ochenta siguió su carrera de éxitos con trabajos como Una estrella cayó en mi jardín o ¿Quién me venderá?, y para acallar los tópicos sobre su imagen poco femenina, decidió posar desnuda en la revista Interviú.
La década de los noventa fue un período de altibajos y, aunque publicó discos como Espejismos, Sin barreras o Alas de cristal, estuvo mucho tiempo retirada de los escenarios.
A finales del año 2005 publicó un doble disco recopitalorio y un vídeo, y desde el año pasado vivía en una urbanización a las afueras de Murcia preparando el que iba a ser su concierto de despedida de su carrera y un libro de poemas. El 14 de septiembre de 2005 recibió un gran homenaje en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en reconocimiento a su dilatada trayectoria artística, y la Región de Murcia le premió el 8 de marzo de 2008 con el galardón de Lucha por la igualdad.
Además de estos homenajes, poco más se ha sabido en lo que va de siglo de esta mujer aficionada a los coches de carreras, la mecánica, el cine, la literatura y el piano, que fue músico y poeta, y que desde hoy forma parte del Olimpo de la música española.
Su amigo Manolo Escobar aseguraba, tras conocer su fallecimiento, que «la música española ha perdido uno de sus mayores baluartes». EFE