
Los servicios de emergencias han instalado hospitales de campaña para atender a los heridos. / Afp

Los evacuados por el terremoto son unos 100.000. / Afp

El hospital de LÁquila se ha desbordado ante la llevada sin descanso de los heridos. / Afp

Los equipos de rescate han llegado a todos los puntos afectados por el seísmo. / Afp

Los principales edificios de LÁquila se han venido abajo. / Afp
Supervivientes bajo los escombros
Según un balance provisional de las fuerzas de rescate italianas, sesenta personas han sido rescatadas con vida de los escombros desde que el terremoto sacudiera la región de los Abruzos. Con estos últimos datos, las personas evacuadas ascienden de entre 70.000 a 10.000, que serán realojadas en hoteles de la costa o en tiendas de campaña distribuidas en la zona.
El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, ha aconsejado a la personas de la zona afectada que no duerman en sus casas. "Esta noche, y si es posible las siguientes de los próximos días, no durmáis en vuestras casas. Puede resultar peligroso", ha pedido en un programa de televisión, ya que podrían producirse éplicas del seísmo.
Sin embargo, y a pesar de que los fuentes oficiales hablan de 5.000 tiendas de campaña y de 5.000 habitaciones en los hoteles de la costa, en L'Aquila, unas cien mil personas se preparan para pasar su noche más larga, entre movimientos telúricos, el frío imperante y la humedad que ha dejado la persistente lluvia que ha azotado toda la tarde a la región.
En los tres campos deportivos donde la Policía, los Carabinieri y miembros de Protección Civil reparten mantas y tiendas de campaña, hay colas para entrar en los alojamientos improvisados y muchas personas están fuera de sus casas desde la madrugada de ayer en que se registró el terremoto.
El Papa, consternado
Benedicto XVI ha expresado su "consternación" por el terremoto. En un telegrama enviado a Giuseppe Molinari, arzobispo de L'Aquila, el Pontífice afirma que comparte "el dolor de las queridas poblaciones" afectadas por el sismo y reza "por las víctimas y en particular por los niños".
"La dramática noticia del violento terremoto que ha sacudido el territorio de esta diócesis ha llenado de consternación el ánimo del Sumo Pontífice, quien pide a vuestra excelencia que transmita la expresión de su viva participación en el dolor de las poblaciones golpeadas por el trágico suceso", dice, en representación de Benedicto XVI, el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, en el telegrama.
El Pontífice envía a todos los afectados y a quienes trabajan en el salvamento de los supervivientes su "especial bendición apostólica".
La lluvia dificulta el rescate de los supervivientes
Silvio Berlusconi decreta el estado de emergencia nacional
Al menos cien mil personas han sido evacuadas de sus hogares
Un grupo de 25 españoles ha sido trasladado desde la zona afectada hasta Roma
Mañana fría y aterradora en L'Aquila. "El centro histórico tiene una imagen fantasmal". Esa es la impresión de nuestro corresponsal Íñigo Domínguez a su llegada a la zona más afectada por el
terremoto de 5,8 grados -considerado moderado- en la escala Richter, que ha sacudido esta pasada madrugada al centro de Italia y que de momento deja más de 150 muertos y 1.500 heridos, según ha confirmado el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
Cascotes y cristales en el suelo, edificios dañados, afectados con maletas en los alrededores de la ciudad, autopistas cortadas, gente resguardada en los coches, tuberías rotas, excavadoras quitando escombros... Esa es la
estampa del epicentro del terremoto a esta hora de la mañana. Desorientación, en definitiva, pese a que los servicios de emergencia trabajan sin descanso. Según los últimos datos oficiales del Gobierno italiano, el número de víctimas mortales supera los 150, una cifra que no hace más que aumentar según pasan las horas. Los heridos son "más de 1.500", según ha señalado el propio Berlusconi en un programa de televisión. Se confirman así los temores de por la mañana, cuando ya se avisaba de que el número de cadáveres iría subiendo conforme avanzaran las tareas de desescombro y rescate.
Mientras las labores para intentar rescatar a los supervivientes entre las ruinas no cesan, pese a la lluvia y la oscuridad de la noche, dos réplicas del seísmo han hecho que saltaran de nuevo todas las alarmas en la zona. A las 23:57 horas en los alrededores de las ciudades de L'Aquila, Barreto y Scoppitto se ha registrado un nuevo temblor de magnitud de 3,8 grados y poco más de una hora después la tierra ha vuelto a temblar con una magnitud de 4,8 grados en la escala Richter.
Tareas de recate
El ministro del Interior, Roberto Maroni, señalaba horas después del terremoto que lo más urgente es buscar bajo los escombros de los edificios derrumbados, una labor para la que se ha movilizado a unos 1.500 bomberos, cien policías y otros tantos "carabinieri" (policía militarizada), aunque el primer ministro, Silvio Berlusconi, añadía horas después que son necesarios en la zona devastada 1.200 bomberos y mil soldados más. Según los cálculos iniciales, unas cien mil personas han tenido que dejar sus casas por el terremoto. La lluvia dificulta los trabajos aunque los servicios de emergencia permanecen en la zona más afectada de L´Aquila y se centran en el casco histórico de la ciudad.
El ministro de Sanidad, Maurizio Sacconi, al término de la reunión de la unidad de crisis establecida tras el terremoto, ha hecho un llamamiento para que se done sangre. "Estamos movilizados las veinticuatro horas del día en estrecha coordinación con Protección Civil, como debe ser. Nuestra labor es verificar si el Servicio Sanitario Nacional es cuanto menos capaz de ofrecer soluciones", ha señalado Sacconi.
Centenares de heridos
Según los datos ofrecidos por la Protección Civil italiana, el temblor se produjo alrededor de las 3.35 hora local con epicentro a cinco kilómetros de profundidad. La zona más afectada fue la de L'Aquila -de unos 70.000 habitantes-, en la región del Abruzzo y a unos 100 kilómetros al norte de Roma, donde numerosos edificios -Protección Civil habla de 10.000 a 15.000- se derribaron, entre ellos la cúpula de la iglesia de las Almas Santas, en el centro histórico. La catedral también sufrió daños estructurales. Otras poblaciones cercanas como Villa Sant'Angelo, Paganica, San Demetrio, Onna Fossa y Poggio Picenze también sufren las consecuencias del terremoto.
Los heridos se acumulan en los hospitales de la zona para ser atendidos. En el centro hospitalario de la localidad sólo hay un quirófano, por lo que se ha tenido que levantar un hospital de campaña para hacer frente a todos los pacientes que necesitan atención, muchos de los cuales están siendo tratados a las puertas del centrol, dado que no queda espacio en el interior. Además, los más graves han tenido que ser trasladados en helicópteros a otros lugares. El temblor también fue percibido por habitantes de la capital italiana, muchos de los cuales llamaron alarmados a los servicios de emergencia para saber si tenían que tomar medidas de precaución. Sobre las 9.00 horas todavía se produjeron réplicas del seísmo, que han llegado a alcanzar los 3,8 grados.
El primer ministro Berlusconi ha dictado un decreto de emergencia nacional y tras la celebración de un Consejo de Ministros extraordinario, ha declarado una jornada de luto nacional el día que se celebren los funerales oficiales por las víctimas y aprobado 30 millones de euros de ayudas de forma inmediata para los damnificados. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ya le ha ofrecido
toda la colaboración que necesite. Zapatero, que ha expresado su solidaridad y sus condolencias por las víctimas, ha enviado un mensaje al primer ministro italiano para interesarse por la situación. Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Dimitri Medvédev, también se han puesto en contacto con Berlusconi para trasladarle su pesar y solidaridad en estos momentos.