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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Política

POLÍTICA

El presidente defiende la retirada de tropas en medio de duras críticas de la oposición en el Congreso

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Kosovo acorrala a Zapatero
Zapatero bebe agua en el debate en el Congreso. /REUTERS
José Luis Rodríguez Zapatero acudió ayer al Congreso para informar del Consejo Europeo celebrado la semana pasada en Bruselas y se encontró con un vendaval de críticas que soplaba desde todos los grupos de la Cámara por la retirada de las tropas españolas de Kosovo. El presidente del Gobierno, lejos de rehuir el debate, entró de lleno y defendió con ardor «la coherencia» de la medida porque España no puede ayudar a construir las instituciones de un Estado que no reconoce; sostuvo que no es ningún cambio en la política exterior porque desde hace un año la retirada estaba sobre la mesa, y tachó de «enorme disparate» decir que haya supuesto una ruptura con los países que participan en la misión internacional en el país balcánico.
Es más, apostilló, la decisión de salir de Kosovo no va a tener «ninguna consecuencia» en las «magníficas y estupendas» relaciones con Estados Unidos y los demás aliados de la OTAN. Y tuvo un mensaje para los sombríos augurios de Rajoy: que nadie «se entusiasme» con la idea de que se van a resquebrajar las relaciones con la administración norteamericana, y si no, dijo, al tiempo, en alusión a sus próximas citas con Barack Obama en Londres, Estrasburgo, Praga y Estambul. Eso sí, de las formas que acompañaron al anuncio del repliegue, centro de todas las críticas, no dijo nada.
Zapatero también trató de rebatir las acusaciones de pérdida de prestigio lanzadas sobre todo por el PP con un póquer de logros: la admisión de España en el G-20 y en el Foro de Estabilidad Financiera, el aumento de peso de la Alianza de las Civilizaciones, la designación de Barcelona como sede de la Unión por el Mediterráneo y la elección de Felipe González como presidente del comité que debe diseñar el futuro de la UE.
El jefe del Ejecutivo respondía de esta forma a una intervención de Rajoy en la que el líder de la oposición desgastó el diccionario de los reproches para censurar la actuación gubernamental en Kosovo. «Lamentable, patética, gestión catastrófica, monumento a la descoordinación, es imposible hacer peor las cosas, medida efectista sin más objetivo que salir en el 'telediario'», fueron algunas de sus apreciaciones. Sostuvo que el Gobierno ha llevado a España a ser «un socio poco fiable» en el concierto internacional y que, en consecuencia, ahora es un país «arrinconado» después de haber sido «un bastión» en Europa.
Rifirrafe con Rajoy
El cruce verbal adquirió por momentos tintes de debate sobre el estado de la nación, como cuando Rajoy tocó la tecla nacional y espetó a Zapatero que «se olvide de la imagen y ocúpese de la gobernación y de buscar apoyos» porque su actuación no despierta la confianza de nadie, ni de los grupos parlamentarios, ni las autonomías, ni de los agentes sociales, ni de los bancos y ni de los ciudadanos.
«Para desconfianza la que genera Rajoy», replicó Zapatero, porque en «las dos ocasiones» que se ha confrontado el grado de confianza de los ciudadanos en cada uno, las elecciones de 2004 y 2008, «usted perdió de forma clara».
El presidente del PP no fue el único que puso las peras al cuarto al jefe del Ejecutivo. Uno tras otro los portavoces descalificaron a coro la gestión del anuncio de la retirada. El del PNV, Josu Erkoreka, reprobó con ironía la «chapucera» gestión del Ejecutivo, espetando a Zapatero que «para encontrar amigos es usted inigualable», y aseguró que los nacionalistas vascos ya tienen experiencia sobre lo «poco fiable» que es el Gobierno del PSOE. Lamentó que la decisión española haya provocado decepción y sorpresa en EE UU ahora que con Barack Obama se abría «un prometedor futuro de colaboración y apoyo mutuo».
En su réplica, Zapatero respondió que «siempre» les ha hablado «con toda claridad» con respecto a la «constitución previsible» del próximo Gobierno en Euskadi y dejó claro que en este asunto «decide el PSE» y su líder, Patxi López. Aseguró que los socialistas han cumplido los acuerdos a los que ha llegado con el PNV, si bien admitió que quedan algunos asuntos pendientes en materia de I+D+i que no tienen «nada que ver» con el resultado del proceso político en Euskadi. Por la tarde, en la sesión de control al Gobierno, Erkoreka preguntó a Zapatero sobre los malos augurios para España expresados por el premio Nobel de Economía, Paul Krugman. El presidente le replicó que «a medida que avanza la nueva situación, se le amarga el carácter», acordándose del enfado del PNV por la previsible pérdida del Gobierno Vasco.
Mientras, la ministra de Defensa, Carmé Chacón, que informará el próximo 7 de abril de la retirada de tropas de Kosovo a la Comisión del Congreso, insistió en que el «incidente» ya «se ha aclarado» con los aliados.
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