IRUN. DV. La Oficina Estratégica Irun 2020 quiso contar con dos reconocidos periodistas irundarras, Leontxo García y Jon Sistiaga, para que, con su visión personal de la ciudad, cerraran el acto de presentación de las conclusiones. Una perspectiva condicionada por el cariño a su ciudad natal y enriquecida por las experiencias vividas en los países que han visitado, tantos que hay que contarlos por decenas.
LEONTXO GARCÍA
«Irun, el arte de ser el centro»
«Llevamos», decía Leontxo García, «muchos años de titulares de Alarde que dan una imagen injusta de una ciudad que merece una imagen mejor; una ciudad con personas que darían para reportajes más justos y propiciarían una imagen mejor de esta ciudad». Destacó este punto porque «cuando voy por ahí y digo que soy de Irun, me dicen que es una ciudad machista. Es un enfoque falso. Hay machistas, cafres, pero no más que en otros sitios; seguramente menos, aunque sea sólo por vivir en la frontera con Francia los 40 años de franquismo».
Irun, «mucho más ciudad que otras que con su mismo tamaño son pueblos», tiene, para Leontxo García «un problema de comunicación. Además de hacer las cosas bien, hay que comunicarlo bien. No vale lo uno sin lo otro ni lo otro sin lo uno». Esto, opina, sí se ha conseguido con el Irun 2020.
Destacó el valor de centralidad de Irun. «En el ajedrez, los movimientos más bonitos tienen lugar en los rincones, pero si dominas el centro, tienes más opciones de ganar, como en el fútbol», donde los goles se marcan en los extremos pero es más fácil hacerlo si dominas el centro. «Irun es el centro de muchas cosas. Estamos cerca de Bilbao (con la Y vasca), de Donostia, de Biarritz, del Pirineo navarro... Tenemos que conseguir que la gente que pasa por aquí, que es mucha, se pare. Tenemos atractivos: playas (casi nuestras), montaña, Oiasso, Plaiaundi, buen comercio...». Aseguró que Irun es ya una ciudad «atractiva para vivir y trabajar» y que para terminar de darse a conocer, «le falta un sello distintivo. Hay sellos de muchos tipos y la pregunta es cómo hacer ese sello para Irun». Una cuestión a la que presentó posibles respuestas. Habló del trilingüismo «o, por qué no, del tetralingüismo», y de otros valores de la ciudad como la capacidad de integración de personas de otros lugares, para acabar con una recomendación. «Os invito a soñar despiertos sueños realizables; que en 2020 podamos leer titulares sobre Irun como 'La ciudad de las cuatro lenguas', 'Un modelo de integración', o, el que más me gusta, 'Irun, el arte de ser el centro'».
JON SISTIAGA
«Qué cambiar para ser como siempre»
Sistiaga arrancó confesando que «los que somos de aquí y vivimos fuera, padecemos el Síndrome del irunés exiliado». Aseguró que existe una conexión vital «en un doble sentido, de importancia y de que ha marcado mi vida: familia, cuadrilla, recuerdos de la infancia». Decía que por eso mismo, «no quiero que Irun cambie. Forma parte del andamiaje de mi identidad. Cuando vengo, pretendo que todo sea todo como en esos recuerdos que guardo en color sepia. No quería que desapareciera la escuela de Biteri, ni Palmera ni el matadero de Montero; quisiera ver La Salle donde siempre estuvo...»
Sin embargo, el periodista irundarra señaló que es una persona «acostumbrada al cambio. He estado en ciudades cuya ciudadanía está a siglos vista por detrás y otras que nos pueden servir de guía para construir la ciudad del futuro». Consciente de que hay que buscar soluciones a los problemas y mejorar siempre, afirmó que «quiero que Irun cambie y dé un salto hacia el futuro; un salto para situarse antes que otras. Es la dualidad en la que me muevo».
Para andar ese camino, «el primer cambio debe darse en las mentes. Hay un choque entre modernidad y tradición. La cuestión es acertar en qué hay que modernizarse para seguir siendo como siempre». A este respecto achacó a la ciudad «la crisis de identidad que ha padecido durante años, celosa de Donostia y queriendo ser Bilbao o Bayona... Tenemos que pelear por ser conocidos por algo nuestro. Desterrar la idea de que Irun es la ciudad del final de la N-1, esa estación inhóspita en la que para el tren de madrugada. Debe ser una marmita cultural, un polo de atracción, vender sus virtudes:playa, montaña, shopping...».
Sistiaga comentó que en el informe del Irun 2020 pudo leer positivos datos sobre la integración de los inmigrantes en la ciudad. «Pero ¿cuántos de los que hoy están aquí son inmigrantes? Levantad la mano, por favor. Sólo uno. Hay que hacer que los inmigrantes se interesen por la ciudad, que estén aquí. Sólo así, y trabajando con pasión, Irun será, en el 2020, la ciudad de la que hoy se ha hablado».