DV. La aparición de una fotodenuncia en la edición digital de El Diario Vasco y la consiguiente polémica surgida en la página web de Baleike han sacado a la luz los cada vez más acuciantes problemas de aparcamiento en la localidad. Aquel denunciante venía a evidenciar la cada vez más extendida práctica de estacionar los vehículos sobre los bidegorris que cruzan el barrio de Aita Mari. El Ayuntamiento ha respondido con la colocación de señales de prohibición de aparcamiento sobre el carril de bicicleta. Con ello, según responsables municipales, se pretende «dar la importancia debida al bidegorri». Las señales no han disuadido a todos los conductores, que seguían estacionando sus coches sobre el carril.
El Ayuntamiento tiene previsto efectuar diversas actuaciones en Aita Mari y los barrios cercanos, que incluyen el cambio de ubicación del bidegorri, que traerá consigo la habilitación de veinte nuevas plazas de aparcamiento. Asimismo, se lograrán otras veinte plazas una vez se realicen los trabajos de reurbanización del entorno del nuevo ambulatorio y se cambie el sentido de circulación en el barrio de Basadi. La plazoleta situada al lado del edificio del Instituto también se destinará a plazas de aparcamiento. En esta zona se conseguirán 40 nuevos espacios. Añaden que la red de bidegorris se ampliará con un ramal que llegará al centro escolar de Herri Eskola en Aita Mari.
Según el Ayuntamiento, el problema exige un examen a fondo: «subsanando problemas puntuales como el del barrio de Aita Mari no se soluciona la cuestión de fondo, ya que el incremento de vehículos es incesante». Recuerdan que en 2007 se creó un plan de movilidad mediante la cual se buscaba impulsar la utilización de bicicletas en sustitución de los coches. «En este ámbito crearemos más bidegorris, hemos instalado aparcamientos para bicicletas y próximamente pondremos en marcha el servicio municipal de alquiler de bicicletas».
Cada vez más coches
El incremento de vehículos es significativo en estos últimos diez años. De 2.552 vehículos matriculados en 1998, se ha pasado a 4.035 coches en 2009. Todo ello en un pueblo que apenas rebasa los 9.000 habitantes y que cuenta con alrededor de 3.300 plazas de aparcamiento (incluidos los garajes cerrados). «El Ayuntamiento debe ofertar plazas de aparcamiento con cierta lógica y dentro de un orden. De esta manera, primando a los peatones y usuarios de bicicletas, queremos garantizar la convivencia de coches, bicicletas y peatones».