DV. Alemania está de luto y todavía nadie es capaz de dar una respuesta a una interrogante crucial. ¿Qué motivos puede tener un joven de 17 años, hijo de un empresario acomodado, para matar a sangre fría a 16 personas, entre ellas diez alumnos de entre 14 y 16 años, tres profesoras y tres adultos?
Nadie lo sabe y desde ayer, la Policía intenta reconstruir la personalidad del joven asesino. El interrogatorio oficial y el de los periodistas a los vecinos de la casa paterna dejaron en claro que Tim Krestchmer era un joven amable, algo retraído, pero introvertido.
Cuando algo parecido a la normalidad regresó a la localidad de Winnenden, los periodistas lograron conversar con varios alumnos del colegio que habían conocido al joven asesino. «Era tranquilo, no era para nada un macho, ni tampoco un solitario», dijo Jasmin, una joven de 15 años, ante las camaras de la televisión. «Era agradable estar en su compañía».
Kretschmer tampoco era un asocial, ni un fracasado. Hace un año había terminado sus estudios en el colegio y, según la Policía, se había decantado por la Formación Profesional, aunque no dijo en que especialidad. El párroco Wolfgang Peter, que celebró la confirmación de Tim cuando el joven tenía 16 años, tampoco encontró las palabras adecuadas para explicar el comportamiento trágico de Tim. «No era un solitario y siempre fue un joven tranquilo y amistoso», dijo el sacerdote. «Era miembro de un club de tenis de mesa y nunca dio señales de sentirse aislado de los demás. No puedo comprender en absoluto cómo se transformó en un asesino».
Incomprensión
El alcalde Winnenden se expresó en una línea sumilar. Incluso, conocía a su padre, un respetado empresario de la región. «No puedo imaginarme qué fue lo que llevó a Tim a cometer esa locura», subrayó el primer edil, Jürgen Kiesl.
Ayer, sin embargo, varios antiguos compañeros de estudios del joven admitieron que era un apasionado del tiro, una afición que heredó de su padre. «Todos los días disparaba en un bosque. Dos veces organicé con él batallas con munición de goma y tenía una gran puntería». Según el testimonio de un alumno que sobrevivió a la matanza, Tim demostró sus habilidades durante la matanza de ayer. Al parecer, apretaba el gatillo sin que le temblara la mano y cambiaba el cargador con destreza. En total, llegó a descerrajar alrededor de cincuenta balas durante su sangriento asalto y posterior fuga a un municipio cercano.