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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

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El patrón Juan Mari Lujambio participará el domingo en el II Canicross de Renteria, una carrera que pone a prueba la compenetración entre atleta y perro en la belleza de Peñas de Aia

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Patxi Azpiazu y Juan Mari Lujambio conducen a y en pleno entrenamiento por los terrenos de Sorondo. / Foto y vídeo: MIKEL FRAILE
DV. Laister no puede dominar su carácter enérgico, orgulloso e impulsivo en cuanto siente el abrazo del arnés en su vigoroso y musculoso cuerpo. Una línea de tiro con amortiguador y un cinturón le unen a un alma gemela. Juan Mari Lujambio, patrón de algunas de las mejores traineras del Cantábrico, ha sustituido los gritos que marcaban la palada de una tripulación por los que alientan las zancadas de un precioso alaskano (cruce de nórdico con perro de caza)
El sanjuandarra practica un deporte en pleno auge. Su amigo y ahora compañero de fatigas, Patxi Azpiazu, preside la asociación T.O. (Txakurkrosa Oarsoaldean) y le ha inyectado un veneno irresistible para un deportista nato, amante de la naturaleza y los animales. «Estoy disfrutando como un enano ya que esta actividad aúna varias aficiones. Eso sí, al principio me costó lo suyo».
Como casi todo en la vida, la exigencia de la modalidad va unida al placer que reporta. «Al principio bastante tienes con controlar al perro. En cuanto huele unas zapatillas de deporte siente el impulso de arrancar y dar rienda suelta a la fiera que lleva dentro. Llevar dominado al animal, mirar dónde pisas y concentrarte en el esfuerzo tiene su cosa. Sobre todo cuesta abajo requiere mucha habilidad y los músculos sufren más. Pasé una temporada con agujetas. Pero la sensación de volar sobre parajes naturales de gran belleza como los que nos rodean tirado por un noble animal, merece la pena».
Patxi Azpiazu es arrastrado por un cuerpo negro imponente unido por un cuello largo y elegante con una cabeza de ojos pequeños y oscuros que denotan inteligencia. «No son tontos. Ya saben cuándo tienen que competir o entrenar, y frenan hacia arriba sabiendo que tú no puedes. Lo peor es la salida. El pique que tienen entre ellos les hace salir a muerte. En esos primeros momentos te llevan por el aire», asegura el organizador de la II Canicross de Renteria.
Juan Mari y Patxi entrenan cinco días a la semana, al menos tres de ellos con sus mascotas. Y es que el rendimiento en este tipo de competiciones depende de la doble condición física, no solo del atleta sino también del perro, tal y como advierte Patxi. «Algunos piensan que por ser un animal y andar suelto en la calle corriendo de aquí para allí, cualquier perro vale para esto. Hay que entrenarlo, y conviene hacerlo sobre distintas longitudes para que no se acostumbren a una determinada distancia y no pasen de ahí».
Por el parque natural
Cualquier atleta puede animarse hasta el mismo día de la prueba, pero ya hay asegurada una participación de casi sesenta parejas procedentes de toda España. El recorrido atraviesa el parque natural de Peñas de Aia en un trazado de 7,8 kilómetros con forma de ocho que facilitará al público ver en acción a la vieja sociedad formada por la fidelidad entre perro y hombre. El parking de Susperregi, punto de salida y llegada, junto con la borda de Malma-Zahar, concentrarán la mayor parte del público.
Una ocasión única para, como dice Juan Mari Lujambio, «alucinar con la energía de un animal en plena armonía con su dueño y en medio de la naturaleza».
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