DV. Piernas que pasean, juegan o simplemente se reflejan en la orilla de una playa; manos sobre el manillar de una bicicleta; personas mirando un horizonte, de espaldas al mundo, siempre con el rostro fuera o de espaldas al lienzo... Una especie de «liberación del retrato» al que me veo «obligada por los encargos, aunque de éstos también tengo colgada una pequeña selección», comenta la pintora donostiarra Marta Astrain sobre la obra que expone en la Sala 0 de Boulevard Kutxa bajo el título de Siempre ahí y que mañana finaliza, al igual que las de las artistas Cristina E. Mendiluze Atenza e Idoia Neves, con las que coincide.
Son cerca de medio centenar de óleos sobre lienzo de distinto formato de los que más de la mitad han sido preparados para la exposición y, la otra mitad, cesiones de clientes. En ellos «se puede ver mi faceta del retrato, que es la obra que más me encargan, y también mi liberación del retrato, de esos esquemas a los que te sientes obligada», asegura la donostiarra.
En estos contrarretratos, «me detengo en los detalles que más me interesa pintar. Muchas veces son las piernas y su movimiento, otras son torsos vueltos, un gesto de espaldas... lo que me resulta más expresivo siempre alejado del rostro, de la mirada», comenta Astrain sobre su obra.
La donostiarra comenta que aunque ha probado diferentes técnicas como la acuarela, el pastel o el acrílico, que de alguna manera «se dejan notar en mi obra», al final se ha decantado por el óleo porque le da «mucho juego. Puedes montar una capa sobre otra, arrastrarlo... Al final adquieres una especie de vicio por las posibilidades que da», asegura.
Opina que su querencia por los paisajes de playa, «aunque tan sólo sea la arena», le viene por su condición de donostiarra. «A estos paisajes, además de la figura humana -que es el tema que más me gusta tratar-, le incluyo otros aspectos en los que también estoy muy interesada como son los reflejos, los juegos con el claroscuro, las luces y las sombras».
La artista asegura haber tenido «tentaciones» por moverse en campos de pintura más abstractos «pero al final siempre vuelvo a la figuración realista. Supongo que es porque me recreo en mi pincelada realista, es una especie de resistencia a dejar algo que me gusta y que creo que hago bien, aunque sea a costa de mi evolución creativa o de mi libertad».
No obstante, Astrain cree que muchos de sus cuadros pueden tener una lectura abstracta. «Una gran parte del cuadro, esa que producen los reflejos provenientes de la figura, se podría ver en clave abstracta». También asegura tener ligeros «coqueteos» con el surrealismo «al juego con reflejos posibles y otros imposibles».
«Pretendo que quien vea mis cuadros se haga su propia historia sobre lo que los personajes no muestran. Cada uno puede interpretar a su manera qué es lo que siente esa niña cuando mira el mar, cuál es su cara, su gesto, su sentimiento...».