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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Política

ELECCIONES 1M

El nombre del inquilino de Ajuria Enea impide el acercamiento entre jeltzales y socialistas tras el encuentro celebrado ayer en Bilbao. Urkullu planteó un acuerdo de gobierno encabezado por Ibarretxe

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DV. Sobre la mesa estaba algo tan trascendental como la gobernabilidad de Euskadi pero PNV y PSE-EE ventilaron su reunión en apenas cuarenta minutos. Fue el signo inequívoco de que no hubo ni siquiera atisbo de acuerdo. Lo esperado visto el cruce de acusaciones entre ambos partidos desde que acabaron las elecciones.
Las declaraciones de los portavoces de ambas formaciones a la salida del encuentro, celebrado en la sede central del PNV, Sabin Etxea, en Bilbao, confirmaron lo alejadas que estaban las posturas. La Lehendakaritza separa a ambas fuerzas. Los jeltzales, ganadores de las elecciones, ofrecieron a los socialistas un amplio acuerdo de «estabilidad institucional», con posibilidad de un gobierno de coalición con Ibarretxe de lehendakari, que sería correspondido con un apoyo nacionalista al presidente Zapatero en Madrid. Pero el PSE-EE rechazó el ofrecimiento. Los socialistas reiteraron que sólo un lehendakari socialista, Patxi López, será «la garantía» para «abrir un nuevo tiempo en la política vasca».
La reunión despertó un gran interés mediático, como lo atestiguó la llegada de la comitiva socialista vasca, formada por Jesús Eguiguren, Rodolfo Ares, Txarli Prieto e Iñaki Arriola, entre medio centenar de periodistas. Dentro esperaban el propio Ibarretxe, junto al presidente del EBB, Iñigo Urkullu, y de las ejecutivas de los tres territorios, Joseba Egibar (Gipuzkoa), Iñaki Gerenabarrena (Álava) y Andoni Ortuzar (Vizcaya). La ausencia de Patxi López, el único de los pesos pesados que no acudió a Sabin Etxea, impidió que se vieran las caras los dos aspirantes a la Lehendakaritza.
El líder socialista, que no integra la comisión negociadora del PSE, había sido entrevistado poco antes en la Cadena Ser, donde ya vaticinó el fracaso de la reunión al asegurar que iba a ser «muy difícil» que sirviera «para algo» porque Euskadi necesita «un cambio de verdad que requiere también un cambio de liderazgo».
Al término del encuentro, Urkullu compareció ante los medios para explicar que el PNV había ofrecido al PSE «un acuerdo que dé estabilidad institucional no sólo a Euskadi, sino que también tenga su correspondencia en la estabilidad de otras instituciones, incluso del Estado». Así, los jeltzales propusieron a los socialistas iniciar un «proceso de negociación y diálogo» para llegar a un «gran acuerdo», pero, según Urkullu, la «preocupación» de los socialistas está «en la Lehendakaritza y, a partir de ahí, ya se verá», agregó Urkullu.
Diversas fórmulas
El presidente del PNV recalcó que el acuerdo presentado al PSE «va más allá de la elección de lehendakari en un día determinado de 2009», ya que ofrece estabilidad para «los próximos cuatro años». Especificó que los nacionalistas vascos «han ofrecido completarlo con las fórmulas necesarias, bien en un Gobierno de coalición o en un pacto de legislatura», aunque esta semana algunas voces internas, como la de Egibar, descartaron un pacto con los socialistas.
Urkullu les entregó incluso un documento en papel con las bases, que recogen un plan de choque para afrontar la crisis económica y el empleo, la búsqueda de la paz desde la promoción de los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo, la estabilidad de las instituciones vascas para profundizar en el autogobierno de Euskadi y la corresponsabilidad en la política de estabilidad desde las Cortes Generales del Estado. Según Urkullu, los socialistas admitieron que «podrían estar de acuerdo» con las bases propuestas por el PNV pero «no con la elección del lehendakari».
La oferta con la que el EBB trata de evitar que la mayoría absoluta que forman PSE, PP y UPyD desaloje al PNV del poder no convenció a los socialistas. Minutos después de la comparecencia de Urkullu, el PSE respondió al planteamiento peneuvista a través de un comunicado en el que reiteró la necesidad de «abrir un nuevo tiempo, con un nuevo liderazgo, para unir al país, respetar su pluralidad y hacer las cosas de otra manera».
Según la formación de López, un lehendakari socialista será «la única garantía» para «avanzar con seguridad en políticas de diálogo y acuerdos que unan al país, y para abrir un nuevo tiempo en la política vasca», porque «hasta ahora, el PNV ha demostrado lo contrario». Por tanto, «después de conocer la propuesta del PNV, el PSE-EE mantiene su propósito de hablar con todas las fuerzas políticas para recabar los apoyos que permitan constituir el gobierno de cambio que los ciudadanos han avalado en las urnas, con un liderazgo renovado». En la reunión, los socialistas sondearon sin éxito a los peneuvistas sobre la posibilidad de un gobierno en coalición liderado por López.
El PNV prosigue hoy los contactos con Aralar, EA, EB y UPyD. La entrevista con el PP se aplazó al lunes por problemas de agenda de los populares. Los socialistas harán su ronda la semana que viene, cuando acaben los jeltzales.
jordisainz
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