Jokin Bildarratz tiene claro el mensaje que los ciudadanos han depositado en las urnas. «Nos piden una política antifrentes y que nos ocupemos de la economía», asegura. Para ello, aboga por un «gobierno estable, no sé si en mayoría o no», que debería ser liderado por «la fuerza mayoritaria, la que ha ganado».
-Satisfecho con el resultado, ¿no?
-Muy satisfecho, ha sido un gran resultado. Se ha trasladado a las urnas lo que vimos el otro día en el debate de ETB, donde Ibarretxe capitalizó el tripartito; Aralar, en el ámbito de los partidos pequeños, estuvo más fuerte que EA y EB; y la distancia entre Ibarretxe, López y Basagoiti fue respetable. El debate fue una metáfora de lo que pasó el domingo.
-¿Y sin metáforas? ¿Cómo ve la actuación de cada partido en las urnas?
-Creo que la decisión de Eusko Alkartasuna de ir en listas separadas se ha demostrado un gran error. A su vez, creo que tanto el PNV como EA tienen que tener, de cara al futuro, altura de miras y generosidad porque ha quedado claro que no son dos partidos con dos realidades diferentes, sino que son un único partido.
-¿Y el tercer socio, Ezker Batua? ¿Es su caída fruto de sus desavenencias internas?
-Sí, los problemas que ha tenido con la línea de Oskar Matute le han pasado factura, pero todos los hemos tenido. Eso me lleva a pensar que el análisis que tenemos que hacer de estas elecciones es multivariante.
-Explíquese.
-Por un lado está Euskadi, donde nadie debe equivocarse leyendo sólo los escaños. Hay que valorar lo que se ha votado; los 100.000 votos que se han quedado fuera y que son una realidad importante por gestionar; y la importante abstención del 35%. Pero para el futuro gobierno también hay que tener en cuenta la relación con Madrid, con el 'pressing' del PP al Partido Socialista, con las diferentes sensibilidades en este último, y con las condiciones que marque el PNV allí. Además, también influye un tercer factor: Galicia, donde Rajoy gana y el BNG es menos aliado del PSOE.
-¿Qué mensaje han trasladado los ciudadanos?
-Que no es momento de frentes. Es un resultado antifrentes. El primer mensaje que nos ha mandado la ciudadanía es la economía. Que las decisiones políticas hay que tomarlas más que nunca teniendo en cuenta el ámbito económico. Y el partido que no sepa ver que la economía y el empleo van a ser básicos en la política lo va a pagar a futuro. Cometeríamos, me incluyo en la clase política, un error.
-¿Ese error sería un gobierno en minoría?
-Tiene que ser un gobierno, no sé si en minoría o mayoría, que haga posible gestionar este país. No caben debilidades, hay que constituir por responsabilidad un ejecutivo fuerte capaz de gobernar con estabilidad.
-¿Las urnas han pedido un gobierno PNV-PSE?
-No sé qué gobierno será, pero la gente pide no frentes. Pide que demos importancia a lo que la tiene, a la economía. Hay que gestionar y salir de una situación en la que vamos a entrar en los próximos tres años muy complicada, y con esas dos reflexiones, habrá que ver cómo llevamos cada uno adelante este análisis.
-¿Lo ve posible?¿Cuál es su pronóstico?
-Mi pronóstico es que vamos a tener un lehendakari más pronto que tarde, y evidentemente tiene que ser de la fuerza mayoritaria, la que ha ganado. El PNV es quien recoge la realidad plural de este país, y el más preparado para gestionar esta situación difícil.
-Algunas voces hablan de que ese pacto podría llegar pero sin Ibarretxe, ¿qué opina?
-No tengo claves en ese sentido, hay muchas lecturas que hacer para llegar a un acuerdo u otro. En este momento la ciudadanía ha hablado y nos exige un resultado antifrente, y con él, gestionar la realidad de cada uno de nuestros municipios, donde los trabajadores están preocupados con los EREs o los empresarios no saben si podrán pagar las nóminas el mes que viene. En una situación delicada no podemos permitirnos otro tipo de cábalas ni de frivolidades.
-¿Consideraría frentista un gobierno en minoría del PSE con apoyo del PP en la investidura?
-Es evidente. Si en todo el Estado los dos partidos son opositores y se unen únicamente aquí, entiendo que ideológicamente es un frente. Y no parece que se corresponda con la campaña del PSE, donde proponía acuerdo con todos y pactos transversales. Eso es un frente, a partir de ahí cada uno tiene su responsabilidad.
-¿El electorado se está polarizando?
-En este caso, sí. Es evidente que entre dos partidos han obtenido 54-55 de los 75 escaños, pero sigue habiendo un tercio, donde hay muchos votos, pero en el que el 50% corresponde al PP. Ahí hay otros matices que se van aclarando. Lo único de cierto es que son tiempos de alta política.
-¿Cree que el éxito de Aralar es fruto del descenso de apoyos a la izquierda abertzale tradicional?
-Hay muchos datos a tener en cuenta. Ha habido 100.000 nulos que no se pueden obviar, también algo de abstención, pero creo que tienen que estar muy preocupados porque Aralar está demostrando que sin violencia, con la palabra y el trabajo se puede defender un ámbito de izquierdas y abertzale de manera muy constructiva. Aralar ha sido una sorpresa positiva para mucha gente. Y eso les tiene que llevar a pensar que o rompen con el mundo de ETA, o ETA puede convertirse en su verdugo.