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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 23 febrero 2012

Cultura

MÚSICA, NOA

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Mestizaje armónico
Noa, anoche durante su actuación en el Club del Teatro Victoria Eugenia donostiarra. /FRAILE
Primero de los dos conciertos de la israelí Noa, anoche en el Club del Teatro Victoria Eugenia, precediendo al de esta noche en el propio teatro. Y como en Tolosa el año pasado con manifestantes pro Palestina en el exterior, pidiendo el boicot a la cantante por su actitud en el conflicto de Oriente Medio.
Achinoam Nini presenta su último disco Genes & Jeans (Raíces y pantalones vaqueros, lo antiguo y lo actual) y centró el intimista y cercano recital de ayer en esa obra, que definió como una armonía personal sobre la base de su multiculturalidad yemení-israelí-occidental (ha pasado una parte de su vida en Nueva York).
Esta vez no hubo show, bailes, cambios de vestimenta o adornos escénicos, como seguro sucederá hoy en el concierto mayor, y Noa se presentó precisamente en blue jeans, con el acompañamiento minimal de guitarra y percusiones y participando ella misma en las tareas percusionistas.
Muy seria de entrada y sin apenas dirigir la palabra a su audiencia durante un buen tramo de recital (aunque en sus notas tenía preparado un speech inicial), la cantante de Tel Aviv arrancó con Waltz to the road, Dreamer, I don't know, Mishaela, The eyes of love, Yuma (la canción que acompaña golpeándose el pecho) o un aire de la cultura judía yemení, apoyado en un par de latas industriales.
Hubo un solo instrumental a cargo de los dos acompañantes y llegó por fin el momento de las declaraciones: Noa obvió en esta ocasión las referencias políticas directas o el contenido de su carta de apoyo a la postura israelí en plena ofensiva militar de enero (documento repartido a la puerta por el grupo pro palestino), explicó su miedo al «fanatismo» y sentirse cual Angel with a broken wing, canción con la que enfiló el final de un entrañable encuentro que tuvo su capítulo en castellano con Uno queriendo ser dos o Es caprichoso el azar (de Serrat).
Belleza melódica en clave pop, cruzada por los aires rítmicos del Oriente más cercano.
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