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RSS | ed. impresa | Regístrate | 17 marzo 2010

Política

PABLO MALO DIRECTOR DE CINE

El cineasta donostiarra espera de la clase política más unidad y mayor empeño por solucionar los problemas del día a día
20.02.09 -

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«Los políticos no salen del guión»
Pablo Malo. /DAVID APREA
El cineasta Pablo Malo (San Sebastián, 1965) financió en 1989 su primer corto con un crédito de su padre. Inició así un palmarés repleto de premios que alcanzó su cénit con el Premio Goya 2004 a la mejor dirección novel por Frío sol de invierno. Desde su particular cámara aprecia que los ciudadanos se alejan de la política porque no ven que las instituciones solucionen sus problemas reales.
-¿Se considera un director políticamente correcto?
-Creo que todos nos hemos instalado en una sociedad políticamente correcta, más conservadora y asustada. Y en crisis como ésta, aún más. Sí, es probable que se haya perdido cierta frescura.
-«El corto, siempre ha sido el hermano pobre del largo». ¿Es lo que pensarán los partidos pequeños frente a los grandes?
-Bueno, en ese sentido funcionamos como los peces; el pez grande siempre se acaba comiendo al chico.
-Dice que «el cine es una carrera de fondo, con velocidad corres el riesgo de salirte de la pista», ¿le puede pasar eso a un político?
-La mayoría de las declaraciones de los políticos están muy medidas, muy ensayadas, digamos que siempre llevan una marcha que les permite tenerlo todo controlado, lo que les hace muy previsibles, sobre todo porque las salidas del guión siempre les han traído problemas.
-Quiere contar historias que merezcan la pena y que trasciendan. ¿Es como el político que no quiere ser olvidado?
-Los políticos tienen a su favor que juegan con nuestra desmemoria. Si repasamos lo que nos vendieron en otras campañas y cuántas de esas promesas han cumplido, no sé cuántas aprobarían en junio pero seguro que les quedaban muchas para septiembre.
-Considera «impagable» una película de suspense bien rodada y que atrape al espectador. ¿Es lo que le falta a la política, que parece que cada vez interesa menos?
-La gente se aleja de la política porque no se siente representada, lo sienten como algo cada vez más ajeno, porque no ven soluciones a problemas reales. Es lamentable que una crisis financiera donde unos cuantos se lo han llevado a manos llenas mientras otros miraban a otro lado o ni siquiera sabían qué estaba pasando, deje desprotegidos de esta manera a quienes menos culpa han tenido y además tengamos la inquietante sensación de que nadie sabe muy bien qué hacer.
-Con su primer filme, Frío sol de invierno, demostró que se puede hacer buen cine rodando en el País Vasco sin ir hasta Madrid
- Desde la periferia se puede y se debe hacer no sólo cine sino cualquier cosa. Pero sí se necesita un apoyo extra, porque traer la producción de una película para rodarla aquí es bastante más costoso que hacerla en Madrid. Si las instituciones apoyan, podemos seguir creando industria y exportar calidad. No me cabe duda.
-La sombra de nadie se rodó en el colegio de Lekaroz, donde estudiaron desde políticos como Leizaola, a artistas como Oteiza o científicos como Pedro Miguel Etxenike...
-Seguramente la vida en Lekaroz imprimía carácter. Cuando estuvimos nosotros comentábamos que aquel lugar tenía unas energías un tanto extrañas e inquietantes. A mí me parece un plató fabuloso para rodar y también para que se te dispare la imaginación.
-Escribe el guión para un nuevo largometraje, Las huellas del agua. Es una historia de desuniones, una realidad que también se da entre los partidos políticos.
-Ojalá la clase política pusiese más empeño en solucionar los problemas del día a día y acercasen posturas. No hay nada más triste y frustrante que oírles continuamente el soniquete de «y tú más» como respuesta a cualquier debate, sobre todo con la que está cayendo. Si supiesen lo que se alejan de la gente cada vez que vemos tanta crispación creo que se pensarían muy mucho seguir por ese camino.
-¿Es culpa del Departamento de Cultura que cada vez más gente se baje películas de internet?
-No, en absoluto. Hay que dar un tirón de orejas a todas las partes implicadas. En algunas cosas estamos a la cabeza de lo peor y la piratería es una de ellas. Es un problema global. Si empezasen por pedirles cuentas a quienes se benefician de las descargas, todos nos sentiríamos más arropados y menos desprotegidos.
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