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RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Gipuzkoa

CONSUMO

El dimetilfumarato, usado de antimoho en zapatos y sofás llegados del país asiático, ha provocado graves alergias a centenares de afectados en España. España y la UE han prohibido la venta de productos con esta sustancia

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Inmovilizan en Gipuzkoa 292 pares de zapatos chinos conservados con un fungicida tóxico
Conchi Cobos, una vecina de BIlbao afectada por el dimetilfumarato. /MITXEL ATRIO
DV. Hasta hace poco era una sustancia desconocida e impronunciable para el común de los mortales. Pero, en pocos meses, se ha convertido en un término que se ha cruzado en la vida de centenares de afectados de todo el Estado y que no podrán olvidar difícilmente. El dimetilfumarato, un fungicida altamente tóxico usado como producto antimoho en calzado y sofás, ha cambiado sus vidas provocándoles graves alergias en la piel, erupciones, irritaciones, picores, quemaduras... Un auténtico calvario del que no se han librado consumidores guipuzcoanos. Algunos de ellos forman parte de la Asociación Nacional de Afectados por el dimetilfumarato (Andafed), impulsada por una vitoriana, y que agrupa a más de dos centenares de afectados.
El producto, detectado principalmente en productos procedentes de China, ha sido ya prohibido tanto por el Ministerio de Sanidad y Consumo como por la Unión Europea, al estar considerado «como una sustancia nociva por vía dermal, irritante para la piel y causante de lesiones oculares graves». La retirada de productos sospechosos de haber estado en contacto con la sustancia no se ha hecho esperar.
En el País Vasco, desde comienzos de años se han inmovilizado 761 pares de calzado de diferentes establecimientos comerciales, según los datos del Departamento de Industria, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco. De todos ellos, 292 se recogieron en tiendas de Gipuzkoa y 469 en Vizcaya.
En todos los casos se trata de inmovilizaciones preventivas al haberse encontrado sospecha de la presencia de dimetilfumarato. Tras un exhaustivo análisis, se decidirá su retirada definitiva del mercado.
Mientras tanto, la labor de los inspectores de Consumo en comercios de Euskadi sigue, atendiendo las nuevas alertas de productos sospechosos de haber estado en contacto con el dimetilfumarato. En el resto de España, no hay semana en la que no se decomisen partidas de calzado made in China por contener dimetilfumarato. En Andalucía, como ejemplo, en pocas semanas se han retirado 15.000 pares. No se salvan ni los zapatos para niños.
Bolsitas antihumedad
La alarma por la acción de la sustancia tóxica en España saltó a finales del año pasado al detectarse casos aislados de alergia grave en la piel por contactos con unos sofás de origen chino. Posteriormente, surgieron poco a poco más afectados, en su mayoría por haber adquirido calzado contaminado supuestamente con la sustancia tóxica.
Diferentes marcas habían usado dimetilfumarato, un fungicida altamente tóxico, como producto antimoho. En el caso del calzado, en lugar de las habituales bolsitas de gel de sílice, que se emplean habitualmente para absorber la humedad, se han usado saquitos de dimetilfumarato. Según el Ministerio de Sanidad, los productos expuestos al dimetilfumarato «quedan impregnados de esta sustancia, dado su carácter volátil, y presentan un riesgo grave para la salud y seguridad de las personas que los utilizan».
Al entrar en contacto con la piel, el proceso alérgico se desata a las pocas horas y, dependiendo de los casos, provoca ampollas, quemaduras graves, irritaciones, hinchazones y dolores.
Marga Santamaría, vecina de Vitoria, compró en noviembre en Valladolid una botas en un comercio «de una cadena de tiendas española». Al poco de ponérselas, sus pies se hincharon «tres tallas» y «se llenaron de granos y ampollas». Acudió al médico y el facultativo quedó «impresionado» al ver aquel pie tan «horroroso». No encontraban explicación a aquella reacción.
Preocupada por la magnitud del problema -«pensaba que podría tener cáncer»-, colgó la imagen de su pie hinchado en internet. «Pronto me llamó un montón de gente de toda España contándome que le pasaba lo mismo», cuenta.
Desde entonces, la joven ha impulsado una asociación de afectados que ya cuenta con más de dos centenares de personas de toda España. «Pero hay muchos más. Otros afectados se han agrupado en torno a asociaciones de consumidores o van por libre», explica. Marga Santamaría asegura que en la mayoría de los casos «los zapatos comprados procedían de China, aunque fueron adquiridos en zapaterías españolas. Además, existen casos de afectados por jerséis contaminados».
Miedo a las secuelas
La primera deformación cutánea de los afectados desaparece a las semanas con un tratamiento a base de corticoides, antihistamínicos y antibióticos. «Lo que nos preocupa son las secuelas. Muchos tenemos efectos secundarios. Estamos angustiados de cómo va a evolucionar porque el organismo ha chupado esa sustancia. Queremos que nos digan si vamos a seguir con dolores musculares, calambres o calor en el pie como estamos ahora», recuerda. En su caso, esta afectada asegura que todavía le «arden los pies» al contacto con el agua caliente de la ducha o cuando lleva zapato cerrado. «El pie se me hincha».
Desde la asociación creada reclaman respuestas a sus preguntas y no descartan emprender acciones legales. «No vamos en contra de las zapaterías ni de las fábricas. Damos por hecho que nadie ha hecho esto a mala fe».
Según la información que maneja, el «año pasado se decomisaron en Italia un millón de pares de zapatos contaminados. En Francia hay miles de afectados y existe ya una asociación de afectados creada y en Inglaterra hubo una demanda colectiva de 5.000 personas. Todos con el mismo problema». Por ello, desde la asociación consideran que «los sistemas de control y de etiquetaje han fallado en España. ¿No se enteraron de lo que pasaba en el resto de Europa? Si se hubiera sabido, nos habríamos evitado esa mercancía en las estanterías». Santamaría recuerda que existe una red de alertas de productos en Europa, el Rapex, en la que están conectados todos los países. «No entiendo cómo no se tomaron medidas aquí ante las alertas en otros países».
jmvelasco
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