IRUN. DV. La imagen que en la mañana de ayer presentaba Behobia era desoladora. Las calles del barrio irundarra amanecieron cubiertas de agua y barro, las tiendas de la zona comercial completamente inundadas y en algunos aparcamientos subterráneos se veían vehículos sumergidos. El acceso al barrio por la N-I quedó cortado al tráfico más de dos horas.
La intensa lluvia que durante toda la jornada del miércoles cayó en Irun provocó que, de madrugada, el río Bidasoa se desbordara a su paso por Behobia. El agua llegó a alcanzar un metro de altura en el complejo comercial fronterizo y hasta tres metros en algunos garajes del entorno.
El presidente de la asociación de vecinos de Behobia, Francisco Martínez, relataba cómo la Policía Local alertó del inminente desbordamiento del río. «Eran las cinco de la madrugada cuando los agentes se acercaron para decirnos que pusiéramos los vehículos en un lugar seguro», explicaba Martínez. Una hora después, con la pleamar, el agua comenzó a inundar las calles.
Hacía más de dos décadas que Behobia no veía un desbordamiento del río Bidasoa tan espectacular como el de ayer. «Hace veinticinco años pasó algo parecido. Fue horrible, como lo que ha pasado ahora», comentaba Maribel Zabala, vecina del barrio. «El nivel del río empezó a subir hasta desbordarse. Entonces no existía Zaisa. Ahí había huertos y mi familia tenía uno. Recuerdo que teníamos un novillo, que se ahogó porque el nivel del agua llegó a su altura. Y estaba de pie. Desde entonces, no había pasado nada igual».
Antonio Martín, que llegó a la zona comercial del barrio «a las seis de la mañana, para ver qué había pasado», también recordaba las inundaciones de hace veinticinco años. «Nosotros perdimos las gallinas que teníamos en el huerto», decía.
Los Bomberos del Bidasoa, la Policía Local y los operarios de Servicios de Txingudi trabajaron intensamente durante toda la mañana para tratar de restablecer la normalidad en Behobia. El nivel del agua fue descendiendo paulatinamente y, sobre las diez de la mañana, quedó reducido a barro.
La peor parte del desbordamiento se la llevaron los comerciantes del complejo fronterizo, ya que los establecimientos más próximos al río quedaron totalmente anegados. A partir de las diez y media, una vez achicada el agua de las calles, los comerciantes pudieron acercarse a sus establecimientos para comenzar a retirar el barro que se había acumulado en el interior.
«Entraba a trabajar a las diez de la mañana, he llegado a las nueve y media y me he encontrado con todo esto inundado. Estaba todo lleno de agua, hasta arriba» decía Juan Manuel Valdés, mientras esperaba poder abrir su bar y mostraba su preocupación, sobre todo por las máquinas. «Si se han mojado, se habrán estropeado», se lamentaba.
Cientos de artículos quedaron inutilizados para la venta. «Los peritos de los seguros se han ido acercando para analizar la situación y ver el alcance de los daños», explicaba por la tarde Rubén Fraile, presidente de la Asociación de Comerciantes de Behobia. «Hoy sólo han podido abrir cuatro o cinco comercios». El resto seguía retirando barro.
Tubería reventada
Además de las inundaciones registradas en Behobia, las intensas lluvias caídas en los últimos días ocasionaron importantes daños en varias viviendas del barrio irunés de Artia. Una tubería de la red de abastecimiento de agua reventó hacia las seis de la mañana en la calle César Figuerido. Según se informó desde Servicios de Txingudi, la rotura se produjo por los movimientos de tierra provocados por las continuas lluvias de los últimos días.
El agua que brotó de la tubería y la tierra que fue arrastrando a su paso causaron importantes daños en varias viviendas de los números 6, 8 y 10 de la calle Pío Baroja. Las terrazas del primer piso de estos portales, en su fachada trasera, están a la altura del terraplén que desciende desde la calle César Figuerido y el agua y el barro penetraron a través de los ventanales.
«El agua ha llegado a subir hasta diez centímetros en toda la casa. Y eso que intentábamos achicarla, pero entraba más rápido de lo que podíamos sacarla», decía Aureliano Santos, uno de los vecinos afectados.