DV. Frenar el cambio climático, generar nuestra propia energía natural, cortar las cadenas con los gigantes energéticos, y conseguir que la Diputación de Gipuzkoa y los ciudadanos ahorren. Estos son, a grandes rasgos, los objetivos de un plan que ha elaborado la institución foral y cuya finalidad es impulsar la sostenibilidad energética en el territorio.
Uno de los primeros en el Estado, a este programa preceden distintas acciones aisladas que el Departamento de Desarrollo Sostenible de la Diputación guipuzcoana ya había ido llevando a cabo. Iniciativas que han permitido detectar las variadas posibilidades energéticas que permite el territorio y elaborar unas líneas de actuación sistemáticas y globales para ponerlas en marcha.
Con los objetivos medioambientales que fija la Unión Europea como telón de fondo, el plan arranca con una primera línea de actuación que busca impulsar el desarrollo sostenible en las propias instalaciones forales, empezando desde casa. Así, el diputado del área, Carlos Ormazabal, afirma que es esencial la implicación de las administraciones más cercanas al ciudadano, las locales y la foral, para favorecer el uso de energías renovables y motivar a los usuarios sobre cómo pueden utilizar la energía de forma más eficiente.
Edificios forales
De momento, se está analizando el consumo energético de todos los edificios de la Diputación con el fin de definir la manera de reducir los costes energéticos y optimizar su consumo. Consciente de la importancia de «fomentar con el ejemplo», la institución foral está instalando en sus edificios sistemas de control energético que permitan «hacer más consciente el uso del gas, agua y electricidad».
El primer sistema de este tipo funciona ya en el edificio de Txara en Donostia, y está compuesto por un conjunto de paneles de información que permiten que los usuarios y el administrador del edificio puedan supervisar el gasto del consumo de energía.
Otra iniciativa es la instalación de placas solares fotovoltaicas en diversos edificios de propiedad foral como los albergues, el palacio de hielo Txuri Urdin y Arteleku en San Sebastián, y el laboratorio Fraisoro en Zizurkil. En total suman más de 85 kw conectados a la red eléctrica. El propósito, informan desde la Diputación, es «potenciar la utilización de la energía solar como fuente de energía limpia y renovable, acercar esta tecnología a la ciudadanía, y conseguir un mayor suministro y consumo de energías limpias y renovables en los centros, edificios e instalaciones forales».
Además, y volviendo la mirada hacia abajo, el suelo será otra de las bazas con las que se buscará el desarrollo sostenible. De momento, en el nuevo Centro de Patrimonio Mueble de Gipuzkoa Gordailu de Irun, la Diputación invertirá 439.626 euros en un sistema de geointercambio que permitirá su climatización con el calor del suelo. De esta forma, el edificio, cuya apertura se prevé para 2010, obtendrá de forma limpia el 80% de la energía que requiere para su climatización, y se beneficiará de un ahorro anual de 42.000 euros en la factura energética.
Termómetro de la tierra
El intercambio geotérmico es un sistema capaz de captar la energía almacenada en el subsuelo para transformarla en energía útil que permita climatizar edificios, viviendas y recintos. Para captar esa energía se utilizará un sistema que consta de unos 45 captadores verticales (tuberías de polietileno de 40 mm de diámetro) enterrados en tierra bajo los cimientos del propio edificio a una profundidad de 125 metros, que conformarán una canalización de circuito cerrado por las que circulará agua con glicol. Este fluido es el que absorbe el calor de la tierra inyectándolo al sistema de climatización del centro Gordailu.
Igualmente, la institución guipuzcoana está utilizando el mismo sistema para calefactar un invernadero ubicado en el parque natural de Pagoeta, donde se va a instalar también una caldera de biomasa para llevar el calor hasta el caserío Iturrarán, que sirve como centro de interpretación del parque.
El hidrógeno es otra fuente de energía. Y otra iniciativa del Departamento de Desarrollo Sostenible es la exploración de las nuevas tecnologías de este elemento como alternativa energética limpia y eficiente, así como divulgar entre la sociedad la existencia de esta nueva tecnología. Para tal fin, este departamento colabora con Cidetec-IK4, Centro de Tecnologías Electroquímicas. Así, el año pasado se instaló un generador basado en una pila de combustible en la Escuela Profesional de Usurbil a modo de SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida). Y este año se pretende implantar un electrolizador que permitirá producir in situ el hidrógeno necesario para el funcionamiento del generador por medio de la energía suministrada por paneles solares fotovoltaicos.