Al secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, se le nota a gusto en San Sebastián, ciudad en la que ha trabajado con frecuencia de la mano de la ahora ministra Cristina Garmendia. Este científico leonés de 59 años, que ha sido presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cree que el CIC Nanogune inaugurado ayer coloca a la capital donostiarra entre las ciudades mejor preparadas para la batalla por el liderazgo en investigación.
- ¿Qué aporta un centro como el CIC Nanogune a San Sebastián?
- Supone una oportunidad extraordinaria para ganar tasas de competitividad y para contribuir a crear un nuevo modelo de crecimiento económico basado en el conocimiento.
- ¿Es la joya de la corona de los centros de investigación que han surgido en los últimos años en la ciudad?
- Digamos que es la joya en este momento pero hay otros centros de extraordinario valor que ya están en marcha. El Donostia International Physics Center que dirige Pedro Miguel Etxenike es un centro de referencia con un gran prestigio internacional. Creo que lo que ha permitido congregar en torno a Nanogune a los mejores científicos del área de las nanociencias en este momento, con dos premios Nobel en su comité científico asesor, ha sido precisamente el prestigio del DIPC, que ha actuado como polo de atracción.
- Hace unos años todas las ciudades aspiraban a tener su propio Guggenheim. Ahora parece que es el turno de la investigación. ¿Qué tal colocada está San Sebastián en esta carrera?
- El Guggenheim se convirtió en el símbolo del desarrollo económico de Bilbao. Deberíamos intentar que los centros de investigación desempeñen hoy en día un papel tractor semejante al que ha tenido el museo. Yo creo que San Sebastián está bien posicionada con la presencia de varios centros capaces de generar una economía productiva basada en el conocimiento. Es verdad que la ciudad tiene otros atractivos pero creo que la apuesta que está haciendo en campos como la investigación, el parque tecnológico o la restauración -no hay otra ciudad con tal concentración de grandes cocineros- la sitúan de lleno en una sociedad moderna del siglo XXI como tractora de un nuevo modelo de crecimiento económico
- ¿Qué le parece la apuesta de las instituciones vascas por la investigación?
- Creo que hay un compromiso decidido por un nuevo modelo de crecimiento económico al que estamos haciendo todo lo posible que se sumen todas las demás comunidades.
- Euskadi como la California del sur de Europa...
- A mí me gustaría que las 17 comunidades de España se transformaran el día de mañana en la California de Europa. Digo California y no Miami, porque si hay un distintivo que se puede utilizar para definir California es justo el apoyo que brinda a la investigación y a la innovación tecnológica.
- ¿El traspaso de las competencias de investigación a Euskadi ha generado recelos en otras comunidades?
- Que yo sepa no ha habido ninguna otra comunidad que haya acudido al Ministerio a renegociar los proyectos comunes. Buscamos un modelo de cooperación, de partenariado, de alianzas entre las iniciativas que surgen de las distintas administraciones. Si no actuamos conjuntamente tenemos perdida la carrera de la competitividad.
- Se corre el riesgo de que se den duplicidades...
- De duplicidades y sobre todo de fragmentación. Hoy en día los grandes problemas científicos requieren de masas de tamaño críticas. Ya no son problemas abordables por un grupo de investigación. ni siquiera por un país o un continente. Son proyectos que requieren la cooperación internacional. Tenemos el ejemplo de Nanogune, donde trabajan juntos científicos del País Vasco, españoles, europeos y americanos. En ausencia de esa internacionalidad difícilmente podemos ser competitivos. El modelo de competitividad del futuro es cooperar, cooperar y cooperar. Evitemos fragmentaciones y duplicidades.
- La ciencia ha dejado de interesar a los jóvenes. Las matriculaciones en las carreras de Ciencias experimentan descensos superiores incluso a los que se dan en Humanidades.
- La actividad científica ha dado en España un salto de gigante desde la implantación de la democracia en gran medida gracias al trabajo y al entusiasmo de una generación que ahora ha envejecido. Si no somos capaces de formar estudiantes que reemplacen a esa generación tendremos un serio problema para crear una nueva economía basada en el conocimiento.
- ¿Y qué se puede hacer?
- Hay que atraer a los jóvenes universitarios a las licenciaturas científicas y para eso hemos de crear una carrera investigadora que resulte atractiva. También hemos de ser capaces de crear una arquitectura institucional que haga a España atractiva a ojos de otros investigadores.
- Parece que tampoco las expectativas laborales ayudan.
- Probablemente los científicos no hemos sido capaces de transmitir la belleza, el entusiasmo y la vitalidad que la investigación tienen. También es verdad que en la carrera investigadora la estabilidad laboral llega tarde, en torno a los 42 años, y que los salarios son bajos si se compara con otras actividades más lucrativas. Hay que actuar sobre todos esos parámetros para hacer de la investigación una carrera atractiva.
- ¿La crisis va a afectar a la investigación?
- El presidente Zapatero ha dejado claro en todas sus intervenciones que la investigación es una apuesta estratégica. En un presupuesto marcado por el signo de la austeridad, la partida para el Ministerio de Ciencia e Investigación ha aumentado el 14% si incluimos las subvenciones. Es una necesidad del Gobierno y de los ciudadanos utilizar la investigación y la innovación como estrategias para salir de la crisis y, sobre todo, para garantizar que en cuanto salgamos ganemos tasas de competitividad. Hay que aprovechar las crisis para hacer una selección y eliminar los aspectos negativos, apostar por la investigación de forma que nos haga más resistentes y menos vulnerables a crisis futuras. Nuestra crisis hunde sus raíces en el sector de la construcción. Si hubiéramos apostado por un modelo de crecimiento basado en la investigación y en la innovación sería más fácil salir de ella.