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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 31 julio 2014

Cultura

KRYSZTOF PENDERECKI, COMPOSITOR Y DIRECTOR

El maestro polaco, autor de más de cien obras y referencia indiscutible de la música de los últimos cincuenta años, dirige mañana a la OSE

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Entrevistar a Krysztof Penderecki es como tener la oportunidad de hablar con Bach, Beethoven o Stravinsky. El compositor y director polaco es una referencia en la música de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI, pero además, un agradable conversador. Su arte como creador de obras y su valía como director de orquesta se podrán comprobar mañana y el viernes en los conciertos que la Orquesta Sinfónica de Euskadi interpretará en el Kursaal.
- Ha dedicado toda su vida a crear música. ¿Es una pasión que le viene desde niño?
- Sí. Yo empecé a componer con siete años, muy pronto, aunque en esa época estaba más centrado en mis estudios de violín y piano. Lo que tenía claro es que quería ser músico. Con 10 años comencé a dedicarme un poco más a escribir obras y fue cuando supe que lo que deseaba era ser compositor. En mi casa, sin embargo, querían que tuviera un trabajo serio y eso de componer no lo veían muy claro. Mi abuelo era director de banco y mi padre abogado, aunque de forma aficionada también tocaba el piano.
- ¿Le apoyaron cuando les dijo que quería ser compositor?
- Lo hicieron cuando se dieron cuenta de que tenía una gran inclinación por ello. Primero tuve que terminar los estudios en mi pueblo natal y con 17 años me fui a Cracovia para estudiar música.
- Desde entonces hasta hoy ha creado más de un centenar de obras y muchos estudiosos han señalado varias etapas en su trayectoria. ¿Comparte las que señalan, por ejemplo, en las 700.000 llamadas del google?
- Sí, estoy bastante de acuerdo con el hecho de que señalen varias etapas, porque no me defino como un músico que hace un único tipo de música. Mis primeras obras tienen una cierta influencia de la música del XVII y de autores como Paganini. Luego, con los años, evoluciona hacia lo que yo definiría como música más seria. También señalaría mi conocimiento de la música de Bach como un cambio decisivo en mi vida. Creo que siempre he buscado lo nuevo y por eso he cambiado mucho de estilo a lo largo de mi vida. Por eso, es muy difícil para mí definir o encasillar mi música.
- Dentro de su evolución hay una época en la que estuvo muy influenciado por el Avant-garde, o la música de vanguardia.
- Así es. Cuando tenía 20 años estaba fascinado por ella. En aquel momento Polonia estaba totalmente aislada de la música occidental y el único contacto que tenía era con la música que se hacía en el Este, pero un par de años después descubrí la música electrónica y la de vanguardia.
- También se dice que algunas obras suyas dieron un giro hacia un cierto neorromanticismo.
- Si tuviera que señalar una etapa con esas características, diría que fue a mediados de los años setenta, un periodo bastante corto en el que compuse cuatro o cinco piezas que muestran mi fascinación por compositores como Mahler o Bruckner. Quizá éstas se podrían definir como obras de estilo neorromántico tardío. Y a principios de los ochenta compongo una música que no sufre demasiados cambios.
- En su carrera llama la atención que habiendo realizado musica experimental haya conseguido un gran éxito de público. ¿No es un tanto paradójico?
- Quizá haya tenido éxito porque la música experimental que yo he hecho es muy diferente a la que han creado otros, precisamente por esa falta de contacto que teníamos en Polonia con lo que se hacía en otros países. En mi caso, yo entré en contacto con la música experimental en Varsovia porque estuve trabajando en un laboratorio de música electrónica, lo que hizo posible que de alguna manera me occidentalizara. Hay un momento clave que, sin duda, influye en mi carrera. Conseguí mi primer pasaporte en 1959, cuando gané tres primeros premios en el Concurso Nacional para Jóvenes Compositores en Varsovia. Era tan importante para mí ver otras cosas, que el verdadero premio fue conseguir mi pasaporte para occidente, mi primer viaje.
- ¿Quizá entonces fue este triunfo el primer paso hacia el éxito?
- Sí, sin duda, sobre todo en aquellos tiempos. Luego caí en manos de un editor alemán y gracias a todo esto me dí a conocer. El éxito conseguido en el Donaueschinger Musiktage también ayudó.
- ¿Y quizá también ha tenido que ver en su éxito el hecho de que, como ha afirmado, «intenta siempre sorprender a la audiencia»?
- Eso sucedió cuando era más joven. En esa época no era sólo yo el que lo intentaba, sino todos los compositores. Intentábamos sorprender a la gente y componíamos para eso.
- ¿Y ahora? ¿Cómo ve la composición actual?
- La situación es completamente distinta. En los años sesenta, cuando me dedicaba a la vanguardia, era todo mucho más homogéneo, había una cierta uniformidad de escuelas en los países. Yo tuve la suerte de conocer a Stravinsky, Messiaen o Shostakovich, a los más grandes compositores de la época. Hoy, sin embargo, si me pidieran que nombrara a un gran compositor no podría decir ningún nombre. Creo que hoy en día no hay grandes compositores. Lo que existe es un caos total, no una tendencia estética como antes. No basta con salir del conservatorio con el diploma debajo del brazo y haber compuesto una obra para decir que se es compositor. Hay miles de éstos, pero no son grandes compositores.
- ¿Qué hace falta entonces para ser un gran compositor? ¿Quizá un compromiso con su sociedad y su tiempo, como usted hizo con sus obras más conocidas como los Trenos para las víctimas de Hiroshima o el Oratorio de Auschwitz?
- No me refiero a eso, porque además, en mi caso, aunque tengo algunas obras con mensajes hacia la paz, he escrito más de cien. Los tiempos difíciles que viví en la Polonia ocupada por la Unión Soviética me hizo componerlas en esa lucha por la libertad, pero es sólo una parte de toda mi obra.
- Su amplia obra, además, ha sido estrenada e interpretada por los mejores músicos del mundo: Rostropovich, Rampal, Stern, Mutter y una larga lista. ¿Satisfecho?
- Por supuesto, porque ha ayudado a difundir mi música.
- En ese sentido, ¿qué opina de que se hayan utilizado fragmentos de su música en películas de terror como El exorcista o El resplandor?
- No entiendo a la gente que critica la música contemporánea y dice que le suena a película de terror, porque yo no creo que mi música sea tan dramática. Directores de cine como Stanley Kubrick o David Lynch han escogido mi música para sus películas, pero no la he compuesto para ellas. Sí es cierto que al inicio de los años sesenta escribí música para cine. La última banda sonora que hice fue El manuscrito encontrado en Zaragoza, película basada en la novela de Jan Potocki y que se pudo ver en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián en 1965.
- Además de compositor, también es director de orquesta. ¿Qué le llevó a ello?
- Es algo natural. En el pasado todos los compositores eran directores. Es muy importante ser parte de lo que se interpreta y en ese sentido Haydn o Mozart, por ejemplo, tenían esa doble vertiente. No basta con componer, sino que hay que saber interpretar y de hecho, se aprende mucho dirigiendo a una orquesta. Además para mí es muy importante dirigir, porque así muestro mi versión de la música, ya que no siempre estoy satisfecho con cómo la dirigen otros.
- Mañana y el viernes dirigirá dos obras suyas a la Orquesta Sinfónica de Euskadi: De natura sonoris 1 y el Concierto para trompa y orquesta, Winterreise, que además es estreno en España. ¿Qué puede decirnos de estas obras?
- De natura sonoris fue compuesta en 1966, justo después de La Pasión según san Lucas y tiene similitudes con ella, son dos obras cercanas. En cuanto al Concierto para trompa es una composición muy reciente, que terminé el pasado mes de mayo, y de hecho, estos conciertos suponen su estreno en España. En los últimos años he creado mucha música para instrumentos solistas porque tengo la espinita de haber sido un solista virtuoso. Quizá en la época de la vanguardia esto no se llevaba, pero me gusta crear para esta formación instrumental.
- ¿Cómo ha sido el trabajo con la Orquesta de Euskadi?
- Siempre es un placer poder trabajar con orquestas mis obras. Ha sido un poco complicado porque son obras difíciles que tienen muchas anotaciones, especialmente De natura sonoris. Me ha parecido una orquesta muy abierta.
- Ha dirigido a las mejores orquestas del mundo y en los últimos años, algunas españolas. ¿Cómo ve la música en España?
- Resulta increíble la evolución que ha habido en España. La primera vez que vine había sólo cuatro o cinco orquestas y ahora hay muchas agrupaciones, buenos auditorios en todas las ciudades... Me encantaría que pasara lo mismo en Polonia.
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