La puesta de largo oficial de la nueva biblioteca de Deusto estuvo presidida ayer por los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía y el lehendakari Juan José Ibarretxe. El acto contó con la presencia de alrededor de 200 invitados entre políticos, responsables institucionales, personalidades del mundo universitario, patronos y empresarios.
Tras el aurresku de honor y la visita a las instalaciones del nuevo edificio, en la que el autor del proyecto, Rafael Moneo, explicó los detalles del edificio a la comitiva, el rector de la Universidad de Deusto, Jaime Oraá, dirigió unas palabras a los invitados.
Oraá inició su intervención con un agradecimiento expreso a los monarcas para recordar a continuación las ocasiones en las que la Familia Real española visitó con anterioridad la universidad, desde la primera, realizada en 1924 por el Rey Alfonso XII y la Reina Victoria Eugenia, a la apertura del curso académico en 1986 con motivo del centenario de la universidad.
Oraá afirmó que la universidad vive un momento de «grandes cambios a los que tenemos que responder desde nuestra identidad, aunando tradición e innovación para afrontar los nuevos retos y desafíos del proceso de convergencia europea y en la creación del espacio europeo de educación superior» del proceso de Bolonia.
El rector deseó que el nuevo equipamiento sea «un instrumento de relevancia para lograr un servicio universitario de calidad en este siglo XXI» y un espacio donde estudiantes y profesores encuentren, «de forma integrada, una oferta de servicios universitarios que sirvan para desarrollar el nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje y actúe como núcleo de dinamización pedagógica y de investigación de nuevas metodologías didácticas, al servicio de los nuevos perfiles académicos profesionales, de las nuevas titulaciones del espacio europeo».
Oraá se mostró convencido de que «Europa, y también esta sociedad, necesitan universidades fuertes y creativas, que actúen como actores clave en la sociedad del conocimiento».
Finalmente, el actual rector de Deusto se refirió a Rafael Moneo, del que dijo que «sólo un gran artista puede hacer un edificio tan singular. Queríamos y le pedimos un edificio sobrio, austero y funcional y lo ha revestido de la belleza que sólo él podía lograr». El obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, cerró el acto con la bendición del edificio.