DV. El ratón de biblioteca tiene los días contados. El consultor sepultado entre libros, polvo y poca luz es una imagen del pasado. Historia. La biblioteca comienza a ser algo más que un «almacén-depósito de libros». Ni siquiera se llama ya biblioteca. La Universidad de Deusto inauguró ayer en Bilbao su nuevo espacio dedicado a la consulta bibliográfica y el estudio: el Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI), la mayor biblioteca activa de Euskadi, con cerca de un millón de libros en depósito, 200.000 de libre consulta.
La biblioteca del siglo XXI invita al recogimiento, pero de otra forma. Los espacios enclaustrados han cedido paso a estancias diáfanas, fachadas traslúcidas y estructuras acristaladas que dejan al descubierto la actividad que se lleva a cabo entre sus muros. Como dijo su autor, el arquitecto Rafael Moneo, «desde la calle, se verá a la gente leyendo».
El pavés acristalado por el que se ha decantado en la decoración de interiores y exteriores el autor de los Cubos del Kursaal es un vidrio sobrio y monocromo que, al ser neutro, «no compite visualmente con los brillos del titanio del Guggenheim», su vecino en la explanada de Abandoibarra junto a la ría y al que miran tres de las salas de lectura habilitadas.
La biblioteca-centro tiene un total de 10 plantas, cinco de ellas bajo rasante, y está dividida en tres grandes bloques espaciales: las salas de lectura, el depósito de libros y la planta de acceso, donde se encuentran los mostradores de información, el control de préstamos y una sala con los ordenadores para la consulta del catálogo de la biblioteca, la base de datos y la mediateca.
Incunables
Las salas de lectura dispuestas en cada planta miden seis metros de altura y pueden albergar alrededor de 250 personas. Los espacios situados entre cada piso, una especie de entreplanta, también se han aprovechado al máximo y siguen un mismo esquema que los pisos centrales, con estancias con los libros de libre acceso, salas de trabajo en grupo y cabinas individuales para investigación.
En la primera planta se ha reservado un espacio destinado al fondo antiguo. La Biblioteca de Deusto atesora en su catálogo cerca de 50.000 libros catalogados como antiguos, fechados entre el siglo XVI y los albores del siglo XX. La joya de la corona son los 21 incunables (volúmenes anteriores al siglo XV) que el centenario archivo universitario de la orden jesuita custodia celosamente.
El traslado de este preciado material bibliográfico se ha realizado de forma minuciosa y su viaje de un lado a otro de la ría se ha reservado para el tramo final de la mudanza. Los 12.000 libros comprendidos entre el siglo XVI y los inicios de la Revolución Industrial, han cruzado la pasarela del Padre Arrupe en furgoneta, a un ritmo de 150 viajes diarios rumbo a las plantas subterráneas del edificio, donde descansarán en estanterías metálicas cerradas con modernos dispositivos antirrobos, a 20 grados y un 40% de humedad, sin ser expuestos al sol. En el momento de detectarse incendios, fuegos o quemas fortuitas de ejemplares, un dispositivo expulsará gases nobles o inertes que absorberán el oxígeno en la estancia para evitar que tenga lugar la combustión. Asimismo, el edificio dispone de aspersores que apagarán los hipotéticos fuegos con agua en forma de vapor para evitar dañar y mojar los libros de las estanterías.
Incluso los libros antiguos podrán ser objeto de consulta, pero bajo intimidantes medidas de seguridad en una sala con una misma puerta de entrada y salida, que está minada de cámaras de vídeo con 360 grados de recorrido, conectadas a un centro de vigilancia.
Repartidos por las distintas plantas sus usuarios dispondrán de mil puestos de lectura y alrededor de cien ordenadores. La planta baja el edificio dispone de un espacio para impartir seminarios y biblioteca digital, así como una cafetería, el comedor y «una sala que acogerá exposiciones sobre temas bibliográficos».
Las cifras del proyecto marean: 40 millones de presupuesto, 22.000 metros cuadrados de superficie, cámara acorazada para sus incunables, un millón de libros. Toda la red municipal de Bilbao utilizada para préstamos y estudios, dispone de unos 300.000 libros y la recientemente inaugurada biblioteca, de la Diputación vizcaína sólo cuenta con 600.000 volúmenes y 450 puestos de lectura.