DV. La prueba del 'más difícil todavía' quedó superada el pasado domingo en el encuentro ajedrecista que tenía como participante de excepción al campeón mundial ucraniano Ruslan Ponomáriov.
El reto estaba para él en una partida a ciegas con ocho contrincantes de manera simultánea: Urko Mendiguren, Aitor Gallastegi, Mikel León, Carlos Erostarbe, Iñaki Osés, Pedro Castro, Ketxus Amenazar y José Ramón Goñi, reto del que salió airoso tras tres horas de juego muy intensas que mantuvieron en vilo la expectación de numeroso público.
Para el campeón ajedrecista era la primera vez que se enfrentaba a una prueba de estas características y confesó a la organización del evento que en los días previos se había arrepentido de aceptar el reto. La incertidumbre le mantuvo en tensión hasta momentos previos al encuentro y la presión se dejó notar en los primeros movimientos. Su compañera, la getxotarra Inés Goñi, que hacía las funciones de traductora y le ponía en conocimiento de cada movimiento contrario, confesó que en un momento dado, intuyó en él un ataque de pánico y creyó que desistiría del intento .
Sin embargo la partida a ocho siguió adelante y según los expertos, al decimoquinto movimiento estaba clara la supremacía y el dominio de Ruslan Ponáriov. En ese momento sus contrarios tenían claro que no había nada que hacer pero ellos estaban disfrutando con la oportunidad de jugar contra un maestro y le dieron guerra hasta el final.
Capacidad de juego
El último en tirar la toalla fue Urko Mendiguren, quien se manifestó sorprendido por la capacidad de juego del ucraniano y es que «hay que tener la habilidad suficiente de mantener en la memoria la posición y el movimiento que desarrollarán 256 piezas de ajedrez en ocho tableros a la vez y encima salir airoso».
La organización del encuentro recae esencialmente en la persona de Txema Iriberri que se manifestó contrariado por el hecho de no haber podido ubicar el encuentro en la carpa por imposiciones climatológicas y tener que hacerlo en el espacio más reducido dentro del Eire, pero al mismo tiempo no se recata en expresar agradecimiento a toda la gente que arropó el evento.
Ruslan Ponomáriov tras el encuentro estaba notablemente cansado por el esfuerzo intelectual realizado pero se mostraba encantado por la acogida que le han dispensado en Urretxu. A él, en agradecimiento, estuvo dirigido el aurrezku de honor, los sones de txalaparta y los gestos de gratitud por parte de los representantes del Ayuntamiento que no faltaron a la cita. Las espectativas del ucraniano están ahora en miras a campeonatos de prestigio a nivel internacional como el que suele acontecer en Suiza, pero desiste de afrontar retos a nivel mundial porque ello exige una dedicación plena, un esfuerzo personal y un sacrificio que no se puede adquirir de por vida.
El acontecimiento del domingo surge al abrigo del X Torneo de Ajedrez Eire que una vez estrenado está inmerso en la fase inicial de liguilla con 56 participantes. Venía apoyado por Bankoa, el grupo Heineken, el Ayuntamiento de Urretxu y la Federación Vasca de Ajedrez.
El evento dará que hablar sin duda y perdurará en la historia del Torneo que ha conseguido revivir y aglutinar buena parte de la afición ajedrecista de la comarca y establecer contactos con otros puntos de Euskal Herria en los que sigue vivo el deporte intelectual por excelencia.