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Sociedad

25.01.09 -

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«Cuando entramos, era el horror». Así describió el escenario de la tragedia José Antonio Godina, vecino de Sant Boi y padre de uno de los chicos que resultaron ilesos. Intervino en los primeros momentos del rescate, una tarea que, horas después de la tragedia, le resultaba «imposible describir con palabras». «El estado en que encontrabas a los niños era indescriptible», relató. «Teníamos que pisar con cuidado porque no sabíamos cuánta gente había allí dentro».
El hermano adolescente de uno de los fallecidos, Pedro Jesús, aseguró que las imágenes que le quedaron grabadas en la retina eran «aterradoras». Los niños estaban literalmente «enterrados bajo las piedras», en palabras de Jordi Peláez, otro vecino que tiene tres hijos inscritos en el club de béisbol. Inicialmente, sólo sabía con seguridad que uno de ellos -la chica mayor- se encontraba bien. Pasó bastante rato, unos minutos angustiosos, hasta que le confirmaron que los dos niños más pequeños tampoco figuraban entre las víctimas.
Godina explicó que lo primero que se oyó en el barrio de Camps Blancs fue «un ruido muy fuerte». Pensó que se trataba de «un árbol que podía haber caído sobre algún tejado»; pero cuando llegó al pabellón apenas podía dar crédito a lo que vio. «El techo había salido literalmente volando y las paredes habían caído sobre los niños», resumió.
Un silencio inquietante reinaba en el edificio, pero enseguida comenzaron a escucharse los gritos desesperados de los padres que llamaban a sus hijos por sus nombres de pila. Godina buscó al suyo incansablemente, hasta que comprobó que se encontraba sano y salvo. «Nada hacía prever algo así», explicó. Trasladar el entrenamiento al pabellón cubierto «es lo que se hace siempre cuando llueve o hay mucho viento». Uno de los menores fallecidos era el sobrino de la concejala del PP en Sant Boi Marina Lozano. Su partido decidió suspender ayer un acto programado en Madrid y se solidarizó con los familiares de las víctimas del temporal.
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