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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Sociedad

AL DÍA

Los menores, de entre 9 y 12 años, quedaron sepultados al derrumbarse un polideportivo. Los familiares se congregaron angustiados frente al edificio sin saber si sus hijos habían fallecido

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DV. El temporal se llevó ayer las vidas de cuatro niños de entre 9 y 12 años que practicaban el béisbol en un polideportivo de Sant Boi de Llobregat (Barcelona). El viento, que llegó a alcanzar los 110 kilómetros por hora, derribó la techumbre de las instalaciones sobre las 11.15 horas y sepultó bajo los escombros a unos veinte chicos que entrenaban a las órdenes de dos adultos. Los bomberos y un grupo de vecinos necesitaron más de 45 minutos para rescatar a los fallecidos y a nueve heridos -siete menores y los dos entrenadores-, mientras los padres se concentraban angustiados delante del edificio siniestrado, sin saber si sus hijos figuraban entre las víctimas.
Las víctimas pertenecían al club de béisbol y softbol de Sant Boi y habían acudido a entrenar como todos los sábados al campo donde compiten habitualmente, un estadio de atletismo que fue construido hace veinticinco años en el barrio de Camps Blancs. Como el viento no amainaba, los monitores renunciaron a realizar los ejercicios al aire libre y llevaron a los chicos, y a algunos padres que les habían acompañado, a una instalación anexa para que unos cuantos practicaran en el túnel de bateo y otros se ejercitaran en el gimnasio.
El edificio donde se cobijaron se convirtió en una trampa mortal. Una violenta racha de aire levantó la estructura metálica del tejado y la desplazó hasta la parte alta del estadio de atletismo. En unos instantes, dos paredes huecas de hormigón perdieron su sujeción y se desplomaron sobre el túnel de bateo, sin dar tiempo a los jugadores a ponerse a resguardo. Todas las víctimas, muertos y heridos, se encontraban en esa dependencia, que quedó sembrada de bloques de color gris.
«Estaban muy mal»
El accidente causó un gran estruendo que retumbó en todo el barrio. Los vecinos contemplaron una gran nube de polvo que ascendía desde el polideportivo y corrieron hacía allí para auxiliar a los menores, mientras llegaban los bomberos y las ambulancias. Lo mismo hicieron los policías locales de Sant Boi, pues la comisaría está situada enfrente del campo de béisbol. Los funcionarios presenciaron el derrumbe en directo.
Una de las personas que colaboró en la retirada de escombros relató que, en un primer momento, logró rescatar al menos cinco chicos que «estaban muy mal». El primer balance de víctimas arrojó tres niños fallecidos y una decena de heridos, pero a primeras horas de la tarde otro menor expiró en el hospital. De los siete compañeros de entrenamiento que sufrieron lesiones, uno de ellos se encontraba muy grave al cierre de esta edición. Otros seis chicos resultaron milagrosamente ilesos.
La población de Sant Boi, un municipio de 81.000 habitantes, vivió ayer una de las jornadas más aciagas que se recuerdan. «Es una tragedia. Yo les conocía a todos», declaró Josua Abdela, jugador del primer equipo de béisbol. «Siempre iba a ver jugar a esos niños. Y ellos se fijaban en cómo jugaba yo», añadió, visiblemente afectado.
Una madre confesó que su hijo se salvó por unos minutos de acabar bajo los cascotes. El chico salió con retraso al entrenamiento porque se había olvidado un guante en casa de su abuela. Cuando lo recogió y se dirigió al campo con la equipación completa, el edificio donde habían empezado a entrenar sus amigos se vino abajo.
Ese chico fue uno de los primeros en dar la voz de alarma. A los pocos minutos, se congregaron en el lugar decenas de padres, amigos y jugadores. Todos ellos presenciaron las labores de rescate entre lágrimas y con los nervios a flor de piel. Varios psicólogos consolaron a los familiares de las víctimas en el centro cívico.
Los vecinos de Sant Boi se quejaron ayer de que los servicios de emergencia reaccionaron con retraso. Sin embargo, los bomberos aseguraron que tardaron un cuarto de hora en llegar desde que les avisaron.
El alcalde, Jaume Bosch, aseguró que las instalaciones deportivas se encontraban en buen estado, aunque se remitió al informe que elaboren los técnicos, cuando inspeccionen el túnel de bateo.
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