Lleva casi un cuarto de siglo entrenando. Si bien ha tenido el privilegio de conocer la dinámica de un equipo de Asobal desde dentro, como el Bidasoa, sus recuerdos más gratos se remontan a su etapa al frente del juvenil de Liga Vasca del Ereintza.
- El Ereintza ocupa la octava plaza ¿Está donde se merece?
- No, tendríamos que estar entre los cinco primeros. Este es el objetivo que nos marcamos a principio de temporada. Cada año estamos subiendo un peldaño, por eso sería nuestro mejor puesto desde la vuelta a Primera hace cuatro temporadas.
- ¿En qué posición augura que van a terminar?
- Es difícil predecirlo, pero pienso que estamos en condiciones de terminar cuartos o quintos. Los dos primeros están más que decididos y el tercero prácticamente. Nuestra meta es que el equipo se vaya acoplando poco a poco y vaya hacia arriba.
- Defina a su equipo.
- Contamos con un grupo muy unido y con jugadores con kilos y veteranía. En defensa siempre hemos andado bien y ofensivamente ahora empezamos a contar con más variantes, al hacer un juego más rápido, con contraataques. No tenemos ningún jugador referente como en su día lo pudieron ser en el Ereintza Jon Belaustegi o Romero. Por el contrario, la plantilla me permite hacer muchos cambios sin que las variantes afecten al ritmo del partido.
- ¿Cuáles son los aspectos que desea mejorar principalmente?
- Teniendo en consideración las limitaciones es preciso mejorar la continuidad. Tenemos que ser más regulares. Llevamos varios años con grandes altibajos. Este año nos ha tocado el mes de noviembre negro, al encadenar cinco derrotas seguidas, entre ellas una ante el líder y otra con el colista.
- ¿Cuáles son las mayores dificultades con las que se topa?
- El tema económico marca. No es la misma la ayuda que recibimos aquí que la que perciben los equipos de Navarra o Cantabria, donde son semiprofesionales a la hora de los viajes y organizar su infraestructura. La suerte que tenemos aquí es que la gente está muy enganchada y que dedica mucho de su tiempo libre. Se sacrifica, pero este es el síndrome de todos los guipuzcoanos, salvo el Arrate, que está en Asobal. Esto te condiciona un poco a la hora de exigir a los chavales, tienes que ser un poco condescendiente y tener en cuenta que no les puedes pedir dedicación exclusiva.
- ¿La cantera está asegurada?
- No nos podemos quejar. Hemos tenido algún bajón, pero ahora vuelven a surgir jugadores. En los últimos cuatro años hemos incorporado siempre algún jugador al equipo de Primera. Ahora incluso resulta más fácil al contar con otro equipo en Segunda Territorial. La finalidad es que acabe copado por los juniors, jugadores de entre 18 y 21 años. Ahora juegan juniors y otros que tras retirarse han vuelto a la práctica.
- ¿Que posibilidades tienen de seguir creciendo?
- Cuando conseguimos retornar a Primera (2003-04) dimos un paso adelante. Nuestro presupuesto no nos permite fichar. Además, si despunta alguno tenemos muy cerca al Bidasoa. Cada año tratamos de mejorar la plantilla de una manera u otra. Esta vez hemos convencido para que vengan a jugar el extremo de Irun Jon Gaztelumendi, el pasaitarra Ekaitz Mujika, que procede del Telde canario y el pivote Peso que jugaba en Soria.
- ¿Ha variado el nivel de los equipos de Primera estos años?
- Todos los años se comenta que cada vez es más bajo, pero yo no opino lo mismo, pienso que es una frase hecha y que el nivel apenas ha variado. Hay equipos que pueden bajar de un año a otro, como le ha pasado al Amenabar, pero el esquema sigue siendo el mismo: dos equipos fuertes arriba con grandes fichajes nacionales y algún extranjero y una gran igualdad desde el cuarto hasta el décimo. Esta temporada los tres últimos parecen más débiles.
- ¿Qué le aporta el balonmano?
- Es un gusanillo que he tenido siempre. Es una actividad que controlo y que hago con gusto. Sin balonmano, no sabría a qué dedicar mi tiempo.
- Llegó a conocer la Liga Asobal desde dentro con el Bidasoa.
- Así es. Estuve tres temporadas, una con Julián Ruiz, que fue muy dura al coincidir con su marcha en plena temporada, y otras dos con Aitor Etxaburu. Fue muy buena experiencia conocer un club profesional. En el deporte amateur lo más importante no es sólo el resultado como en Asobal. Hay mucha más complicidad y más unión que entre los profesionales.
- Personalmente, ¿qué metas se ha marcado?
- Volver a Asobal es muy complicado. Allí se requiere tener nombre para entrenar. Mi objetivo es seguir como ahora. Me da igual la categoría. El equipo con el que más he llegado a disfrutar en mi carrera como entrenador ha sido con el juvenil de Liga Vasca. No por estar arriba disfrutas más.
-¿Cuentan con buenas condiciones para trabajar?
- Estamos bien, aunque podríamos estar un poco mejor. Ahora lo que necesitamos es que nos monten un gimnasio en condiciones.