DV. Para bien o para mal, la polémica va a acompañar a Lance Armstrong en su vuelta al mundo del ciclismo. Tres años y medio, 1.274 días después de de dejar la bicicleta, todo lo que haga o diga el corredor americano adquiere una trascendencia que ningún otro ciclista profesional logra transmitir a la opinión pública.
En Australia, la situación no iba a ser distinta. Según ha publicado el periódico de negocios y economía australiano Crikey, el líder del equipo Astana va a cobrar por correr el Tour Down Under una cifra en torno al millón de dólares (760.000 euros), de los que ya habría percibido la mitad. Esa cantidad sería ingresada en su Fundación para la lucha contra el cáncer, Livestrong. La oficina del primer ministro del sur de Australia, Mike Rann, no quiso confirmar ni desmentir esta información.
Lo que sí han dicho es que «todos los equipos que corren en el Tour Down Under perciben unas cantidades económicas, que en el caso de la formación de Armstrong irían a parar a su Fundación». Es lo que explicó el portavoz de Mike Rann.
Aparte de viajes y hoteles, el desplazamiento es de 23 horas, hay estipuladas unas cantidades con los equipos puesto que la carrera pertenece al ProTour, independientemente que el organizador llegue a algún tipo de acuerdo con cada formación.
Además de cumplir con sus obligaciones como corredor profesional, Lance Armstrong ha visitado la unidad oncológica del hospital de Adelaida, que acoge a niños y a mujeres, además de participar en un criterium contra el cáncer que habrá en Adelaida, seguido de una cena para recaudar fondos.
En el apartado deportivo, a Lance Armstrong le están asando a controles sorpresa. Lleva ya doce, estamos en enero y todavía no ha empezado a competir. Va camino de batir todos los récords de controles antidopaje.
Tanto el corredor como su equipo mantienen un ritmo alto de entrenamientos, -cinco horas-, en los que como ya sucedió cuando el equipo estuvo concentrado en Tenerife, quien más le aguanta en subidas es el madrileño Jesús Hernández, al que Alberto Contador ha llevado al Astana.
Hernández, que como aficionado llegó a ganar una subida a Urraki, con permiso de Contador, es un buen escalador al que Alberto rescató del paro. Es el único que aguanta a Armstrong, al menos a estas alturas de la temporada, en las subidas.
Armstrong le llama en los mensajes que manda a Twiter.com, muchas veces en directo, Swet baby Jesus, SBJ y dice de él que «está muy fuerte».
En cuanto la bicicleta que está usando, es igual que la de sus com pañeros, pesa 6,9 kilos, y está pintada en negro y amarillo, los colores de su fundación.