L os primeros días del año tienen algunos protagonistas difíciles de obviar: las rebajas... los balances del tiempo transcurrido... los remates de algunos asuntos que se arrastran desde las pasadas navidades... ¡y el Calendario Zaragozano!
¿Quién no quiere saber qué día hará cuando vaya de vacaciones... cuando acuda a una boda... cuando celebre una fiesta?... El calendario Zaragozano tenía, y tiene, respuesta para todo. Los movimientos de la luna, los cometas y los eclipses han sido fuente de sus pronósticos...
¿Cojo el paraguas?... ¿Me pongo abrigo?... ¿Chaqueta?... El Calendario Zaragozano responde a todo antes de salir de casa. Lo comenzó a publicar ¡en 1840! Mariano Castillo y Ocsiero, astrólogo y meteorólogo de gran reputación entre los agricultores... y ¿quién se resistía a comprarlo en uno cualquiera de los muchos bazares donostiarras?
Sobre las primeras, las rebajas, la Calle de la Memoria ya ha hecho ejercicio recopilatorio de años pasados, así como de balances realizados por unos y otros dirigidos a nuevos propósitos que mejoren el año anterior... y los remates de la Navidad los encontramos en EL DIARIO VASCO de cualquier nuevo año pero, en esta ocasión, nos fijamos en tal día como el de hoy de hace... cincuenta y cinco años.
Zubi Gain, «la simpática sociedad... que tanto se acuerda de los necesitados donostiarras... siguiendo tradicional costumbre...» envió a una comisión hasta el Asilo de Niñas Ciegas de San Rafael para hacer entrega a la Madre Superiora de las dos mil pesetas recaudadas durante el año «y obsequiar espléndidamente a las cieguitas»... desde el Teatro Principal se remitió al Gobierno Civil las 1.162,07 pesetas recaudadas por la representación de Ramuntxo, el día de Santo Tomás, con destino a la Campaña de Navidad...
¿Y los Reyes?... El 10 de enero todavía quedaban regalos sueltos por ahí... Algunos fueron traídos por el ministerio de Industria y Comercio cuando concedió cuarenta coches nuevos a los taxistas donostiarras: veinte Peugeot y veinte Citroen, pero... ¡oh casualidad!... todos adjudicados a propietarios que ya tenían coches nuevos... ¿Por qué no se dieron estos coches a quienes necesitaban renovar los viejos?...
Pero había más sorpresas... ¿quién ha dicho que los chocolates con premio dentro son algo novedoso?... Que se lo pregunten a la agraciada que compró una tableta de chocolate Nestlé en la Pastelería Maíz de la calle Urbieta nº. 7... Le salió todo un reloj Duward de caballero que debía retirarlo en el número 28 de la calle Prim «donde tiene su domicilio el señor Ribera, depositario de los premios». ¡Felicidades!