DV. La crisis del gas entre Rusia y Ucrania ya ha afectado al suministro de este carburante en más de una docena de países: ha sido paralizado completamente en Bosnia, Hungría, Bulgaria, Turquía, Macedonia, Grecia y Croacia, mientras que en Austria y Rumania ha bajado un 90 y un 75%, respectivamente. Polonia recibe un 5% menos y hay «cortes notables» en la República Checa. Además, dos de los países más importantes de la Unión Europea, Alemania e Italia, han comenzado a padecer los efectos de esta nueva crisis energética.
Casi un 60% de la población alemana admite tener miedo a quedar desprotegida de la guerra del gas que libran Ucrania y Rusia. Según un portavoz de E.ON Ruhrgas, el mayor importador de gas ruso, Alemania, que compra el 37% de su gas de Rusia, deberá echar mano de las reservas para suplir la falta del combustible que dejó de fluir de los gaseoductos que cruzan Ucrania.
El miedo es fácil de entender. Alemania, como otros países europeos, sufre estos días la ola de frío más violenta del invierno con temperaturas que alcanzan casi los 30 grados bajo cero en las noches. Una de cada dos viviendas usa el gas para la calefacción. El máximo jefe de E.ON Ruhrgas, Bernhard Reutersberg, envió un mensaje de tranquilidad. «Nadie pasará frío en las próximas semanas», dijo al recordar que el consorcio tiene reservas suficientes que le permiten surtir de gas a las viviendas y a la industria durante todo el invierno. Noruega. Holanda y Dinamarca, que están preparados para aumentar sus envíos de gas.
Alemania cuenta con reservas oficiales que representan el cuarto del consumo total de 2007, la mayor reserva de gas de toda Europa. Aun así, existe preocupación ante la posibilidad de que la guerra del gas se alargue y que la ola de frío polar que azota al país desde hace dos días persista. «Si esto sucede podemos tener problemas con nuestra distribución», admitió el alto ejecutivo de E.ON.
La guerra entre Kiev y Moscú fue el tema central de la conversación que sostuvo el ministro de Economía germano, Michael Glos, con el vicepresidente de Gazpron, Alexander Medvedev, ayer en Berlín. Al término del encuentro, el ministro urgió a las dos partes a poner fin al litigio.
La crisis ha tenido un efecto más dramático en otros países europeos como República Checa o Eslovaquia, que declaró el estado de emergencia tras registrar una caída de 70% de las entregas de gas ruso.
Italia es el país europeo con más dependencia energética del exterior, pero al menos su suministro de gas está diversificado y ayer encajó el golpe sin problemas. El flujo ruso de Gazprom supone una quinta parte de su consumo total.. Si la crisis del gas se alarga por las disputas entre Rusia y Ucrania el Ejecutivo asegura que tiene previsto aumentar la importación.