DV. Aimar Olaizola y Oier Mendizabal iniciaron la defensa del título de campeones de parejas con una victoria por la mínima, 21-22, ante Titín y Pascual ayer en el Astelena de Eibar, en un choque revoltoso, notable de calidad, con dos partes bien diferenciadas y condicionada en su recta final por la contractura en el pectoral derecho que sufrió Olaizola II.
Los de Asegarce arrancaron con un 0-9 y lo visto sobre la cancha auguraba un paseo para ellos. De paseo, nada. Tocó sufrir. Les rebasaron 19-17 y 21-20. En el último tanto, con 21-21, Titín estrelló en la chapa una parada en el txoko que decidió el propietario del punto.
Existía expectación por asistir a un nuevo duelo entre Titín y Olaizola II el día de Reyes. Sin embargo, los teóricos pajes, sus zagueros, ejercieron esta vez de reyes ya que rindieron por encima de las figuras en el cómputo general del juego. Trabajaron de lo lindo, hicieron mucha buena, quitaron pelota a los delanteros rivales y aguantaron físicamente.
Hace poco tiempo que Oier Mendizabal ha solucionado un mal de manos. Este problema le ha impedido rendir con solvencia en los últimos meses. Por eso había dudas sobre su rendimiento. Las resolvió positivamente.
La zurda de Mendizabal II
Fue el Oier de las mejores tardes del Campeonato de Parejas del año pasado. Ante un Iñigo Pascual sólido, con una derecha que castigó atrás, que obligó muchas veces y jugó a un nivel altísimo, el de Añorga hizo gala de su técnica, de una zurda que encandila. Dificultó mucho las entradas de aire de Titín, trató de dejarse dominar lo menos posible, llevó a buena saques complicados que morían en la pared izquierda, sólo cometió dos errores -ambos al final- y con la derecha rozó tres veces el rebote cuando Aimar le dejó pelota a placer.
Vimos dos Aimar Olaizola. El primero, hasta el 4-12, manejó como un juguete a Titín, falto de chispa. El riojano se vendió decenas de veces, cuando entró de gancho permitió al de Goizueta tomar la iniciativa con la derecha y no encontró perdón del rival.
Sin embargo, Olaizola II sintió que se le cargaba el pectoral derecho, ya no soltó igual su brazo y dejó de dominar como hasta entonces. Curiosamente, sus errores, seis, no llegaron con la mano derecha, sino con la zurda. Él metió en el partido a Titín y Pascual, que igualaron a 17 y tomaron la delantera. El de Tricio encontró más opciones de remate, aunque sin llegar a brillar como en sus mejores días. Pascual le prestó ayuda y dominio suficiente para vencer.
Los pelotaris vivieron los últimos compases con nervios, con tensión, lo mismo que los apostantes. Aparecieron los dos únicos fallos de Mendizabal II, ambos con la derecha, que dieron ventaja a los de Aspe. Una cortada de Aimar trajo el 21-21 y la suerte fue esquiva con Titín en la última acción.