DV. Además de la de Reyes, Irun va a poder disfrutar de otra noche mágica. De acuerdo con que no es lo mismo enfrentarse al Betis que al Real Madrid, pero el simple hecho de que el Real Unión dispute los octavos de final de la Copa del Rey es una gran hazaña. No sólo eso. La posibilidad de alcanzar la siguiente eliminatoria no debe considerarse como algo imposible, los unionistas han dado buena muestra de lo que pueden ser capaces, por lo que el choque que dará comienzo en el Stadium Gal a partir de las nueve puede ser la primera línea de otro capítulo en la historia del conjunto irundarra.
Por Irun va a pasar otro equipo de Primera División, el noveno en los últimos diez años, y los encuentros que han deparado estas visitas han solido ser grandiosos. Se eliminó al Valladolid, Alavés, Racing y Athletic, o se pudieron presenciar apasionantes choques ante conjuntos de la talla del Valencia o el Atlético de Madrid. No nos olvidamos de lo acontecido el pasado mes de noviembre ante el Real Madrid, eso no va a borrarse nunca de la memoria de los unionistas, pero si nos ponemos a escribir sobre la eliminación a los merengues, necesitamos otras dos páginas.
Con todo lo que le ha dado la Copa al Real Unión, cuatro títulos incluidos, de ninguna de las maneras se puede desmerecer este torneo. Cierto es que las dos derrotas consecutivas en liga y el duro calendario que el conjunto irundarra debe afrontar en las próximas semanas invitan a pensar más en la liga que en la Copa, pero un partido como el de esta noche, sin nada de presión para los de Irun, no debería incordiar demasiado a los intereses unionistas.
Además, y como no podía ser de otra manera, Iñaki Alonso tiene la intención de dar minutos a todos sus hombres en esta eliminatoria para que no se acumule demasiado cansancio en las piernas de los jugadores.
Sin factor sorpresa
Una de las ventajas que suelen tener los equipos más modestos en este tipo de competición es el factor sorpresa. Lo normal siempre suele ser que el bloque de Primera División se relaje cuando juega ante un Segunda B, y ahí es donde surgen las opciones de victoria del conjunto de categoría inferior. Pero tras lo acontecido ante el Real Madrid, este Real Unión ya no sorprende a nadie. El liderato en liga, los once partidos consecutivos sin perder que llevaba el equipo hasta hace dos jornadas y la eliminación del cuadro blanco son datos suficientes como para poner en guardia a cualquiera.
Además, el Betis no está atravesando su mejor momento y Paco Chaparro, su técnico, podría tener las horas contadas, por lo que seguro que los béticos quieren usar la Copa del Rey como bálsamo a sus males en la Liga. Aun así, no parece que los de Heliópolis hayan estudiado mucho a los de Irun, ya que Chaparro señaló en la comparecencia previa a la eliminatoria que el delantero Karanka había sido recientemente fichado por el Real Unión. Seguro que ha sido un pequeño lapsus. Pero este tipo de situaciones tampoco deben despistar a los unionistas, que tienen que ser conscientes de que el Betis es un equipo que milita en Primera División y que cuenta con jugadores de calidad que pueden dejar sentenciado el choque en cualquier momento.
A seguir soñando
Una cosa es que los béticos partan como favoritos y otra que el Real Unión tenga la eliminatoria perdida. Ni mucho menos. No hay más que echar la vista atrás, y tampoco demasiado, para ver que los de Irun pueden hacer grandes cosas. Nadie duda de que será un partido complicado y de que toda la ilusión puesta tras la eliminación del Real Madrid puede derramarse si el Betis hace las cosas bien, pero en Irun queremos seguir soñando con noches de gloria en la Copa del Rey.
Para el encuentro de esta noche Iñaki Alonso no podrá contar con los lesionados Gurrutxaga, Iglesias, Jauregi, Sergio Francisco y Quero. El resto de jugadores están a su entera disposición. El once podría estar formado por Eduard, Larrainzar, Mendinueta, Berruet, Carracedo, Villar, Agirre, Seguro, Romo, Salcedo y Goikoetxea. Podría ser otro once más para la historia del Real Unión. Las Navidades ya han acabado, pero todavía queda un regalo por abrir.