Su Ta Gar está en ruta desde hace unos meses por aquello de que en 2008 se cumplían 20 años desde que los eibartarras ofrecieran su primer concierto. Más de dos décadas después, siguen aguantando en lo más alto de la escena metal euskaldun sin que apenas nadie haya podido hacerles sombra.
Asi que el reventón vivido en la Rock de Ilunbe la noche de reyes hace justicia a un grupo del que tiran del carro más que nunca Aitor Gorosabel (voz y guitarra) y Xabi Bastida (guitarra), sobre todo tras la sorpresiva marcha hace unos meses de su bajista de siempre Asier Osoro. El nuevo, Igor Oiarbide, tocó fácil y bien, aunque su falta de imagen heavy le hace parecer un extraño en el grupo.
Una mini pancarta de 20 Urte colgada en la parte delantera del escenario y otra más grande con el logo del grupo atrás, eran el único atrezzo, ni siquiera una tarima que elevase algo la batería de Galder Arrillaga. Sin embargo, la noche vino cargada de sorpresas. En lo instrumental, el grupo está sacando por primera vez en su carrera las guitarras acústicas, muy presentes en sus discos en intros y demás. Asi que sin caer en el tópico de un set acústico al uso, la pareja de hachas Aitor y Xabi fue intercambiando la delicadeza desenchufada con el bramido eléctrico como nunca antes lo habían hecho. Igualmente, Aitor toca por vez primera el teclado en un par de temas.
El repertorio fue el otro gran protagonista de la noche, recuperando canciones olvidadas hace años. Todo un regalo para los fans, que cantaron y disfrutaron cada canción tanto como los propios músicos. Salvo Sentimenak Jarraituz, del que no tocaron ni una sola canción, hubo recuerdo para toda su discografía, aunque abundó el material primerizo. Así que entre los himnos Jo Ta Ke, Mari o Etsi Gabe y temas recientes como Amets Baten Bezala o la veloz Jainko Hilen Uhartean, fueron sonando canciones ya olvidadas como Denak Itsuak Ote?, Fagozitosia, Nazka, una Amaren Negarra, que puso con sus más de siete minutos de tralla y pericia al apretujado público a mil por hora o Basamortuetako Zalduna, que trasladó al respetable 20 años atrás. El bolo se fue a las dos horas y media, cerrando con recuerdo para Mikel Laboa con Haika Mutil. Los abrazos entre los músicos al final eran emocionantes y ante el ambiente de fiesta que reinaba en la sala y pese a que Galder estaba reventado, tocaron Zure Atzetik como regalo final. Un cumpleaños desbordante cual ciclón. Zorionak eta eskerrik asko!