DV. El «¡Ya era hora!» resonó ayer como una bendición en el valle de Ayala, una tierra que en las últimas décadas ha sufrido la dureza de la reconversión industrial y la despoblación y que en 2008 conmemoró los 25 años de las inundaciones que asolaron Vizcaya y el Norte de Álava. El segundo premio íntegro del sorteo de El Niño, el número 56.306, dejó una importante lluvia de millones de euros, 60 para ser exactos, muy repartidos en localidades alavesas como Llodio y Okondo y vizcaínas como Orozko u Orduña.
La culpa fue del héroe del día, Carlos Resa, el propietario de la administración número 2 de Llodio, situada en el barrio de Areta. El primer premio del segundo sorteo más importante del año se fue para Terrassa, en Barcelona, que recibió unos 120 millones de euros gracias al número 28.920. Agraciado con dos millones de euros por serie -200.000 euros por décimo-, se vendió íntegramente a la administración 23 de la ciudad, La Bona Sort, situada en el centro comercial Eroski.
Algo intuía el afortunado lotero desde por la mañana. Se llevó al puesto la vieja radio Sanyo de su padre con más de 25 años y sonido ronco, «que me trae suerte» y se dispuso a oír el sorteo. Cuando los niños de San Ildefonso empezaron a cantar el número de verdad tras la primera confusión entre el seis y el nueve, los nervios se adueñaron del vendedor, y exclamó: «Fiesta».
No se equivocó. En un instante había hecho felices a centenares de vecinos y a una comarca muy castigada en los últimos años con la crisis industrial y las inundaciones. A partir de ese instante, se desató la locura. Cava, mazapanes, decenas de mensajes de móvil, abrazos, felicitaciones... hasta pasadas las 3 de la tarde, Carlos Resa y su familia vivieron en una nube.
Lotero afortunado
Primero cayó en la cuenta de que además de una administración con suerte había un lotero con mucha fortuna que se había quedado con un pellizco de 100.000 euros. Y luego, repasó mentalmente cómo había distribuido el premio. «16 series en el Hogar Extremeño de Llodio, más de 12 en la degustación de Orozko, billetes sueltos entre clientes habituales y mucha gente de paso. Camioneros y comerciales y gente que circula por el valle y compra aquí porque ya hemos dado algunos gordos de la lotería. Orduña, Luyando, Okondo, incluso de algunos pueblos cercanos a Bilbao. Muy repartidos porque estamos a caballo entre Vizcaya y Álava, en la misma frontera», cuenta el hombre, feliz, mientras distribuye cava entre amigos, vecinos y familiares.
Carlos conoce cuál es el secreto de tanta suerte. «Ha sido el pan bajo el brazo que ha traído mi hija Nerea. Es la segunda y nació hace 9 meses. Tenía un presentimiento y se lo he dicho a Maritxu, mi mujer. Son 10.000 millones de las antiguas pesetas. Vendrán muy bien a esta zona», proclama.
La administración número 2 de Llodio no es nueva en dar premios. Ha distribuido más de 4.000 millones en sus 26 años de historia. Desde que fuera fundada por Daniel Resa y Milagros Mendía ha repartido dos gordos de la Lotería Nacional y una Primitiva especial. Pero nunca en Navidad ni Reyes. «Este año habíamos dado mucha pedrea y la gente cambia billetes por billetes», destacaba Carlos.
Areta, el barrio de Llodio donde está ubicada la administración de Carlos Resa, tiene unos 2.000 habitantes. Toda la alegría se concentraba frente al mostrador del establecimiento, aunque mucha gente sabía que había festejos particulares en algunas casas. «La gente es muy reservada y vendrán a felicitarme los próximos días. He recibido 70 mensajes de móvil y no paro de coger llamadas», contaba el lotero.
Si se le une que ayer era Día de Reyes y todo el mundo tenía el consuelo del regalo se comprende que pasadas las dos de la tarde, aún quedaban botellas de cava por abrir.
Los más agradecidos llegaban con cuentagotas. La pareja formada por Estibaliz Gastaca e Iñaki García Uribe, de Orozko, se acercaron a Areta. Simplemente a dar las gracias. «Tengo un décimo y me va a servir para pagar la hipoteca, comprar un coche nuevo y vivir tranquilos en tiempo de crisis», dijo Estibaliz situada junto al Seat 600, propiedad de los Resa, que se ha reconvertido en coche anuncio. «¿Quieres cambiar de coche? Loteriaareta.com», reza el anuncio». Dicho y hecho.
Gracias de un padre
Otro señor pasa muy deprisa y esboza una sonrisa. «Gracias, Carlos. Le ha tocado a mi hijo Andrés». Al ver a los fotógrafos se va deprisa. Como una pareja de jóvenes, ella de Areta, que ahora viven en Okondo. «El billete nos lo cogió mi madre. Para el piso y la furgoneta», dicen.
En la propia familia Resa se viven tristezas y alegrías. Al hermano, Iñaki, le ha tocado un décimo que jugaba, mientras que a su cuñado, Pedro González, le ha tocado un gordo para olvidar. «Irme al paro. Ese ha sido mi regalo de Reyes por desgracia. Me acaban de echar de la empresa».
También se acerca el delegado de Loterías en Álava, Alberto Ruiz de Aretxabaleta. «Los alaveses no nos podemos quejar», asegura.