IRUN. DV. El aspecto de las calles de Irun en un cinco de enero es espectacular. Cada año parece haber más gente y cada año más entregados todos a Sus Majestades de Oriente. Aunque las nubes amenazaron y la lluvia llegó a caer por la tarde, el cielo quiso respetar el recorrido de los Reyes Magos por la ciudad. Ellos, como siempre, muy en su lugar, estuvieron como son, regios y formales, pero simpáticos y divertidos.
Recorrieron la ciudad en una cabalgata que incluía numerosos grupos musicales, seis carrozas y casi un centenar de antorcheros. Es fruto del esfuerzo de la Coordinadora de Tiempo Libre y de la Sociedad Cultural Irungo Atsegiña, que colaboran con el Ayuntamiento para que el recibimiento a Melchor, Gaspar y Baltasar sea como es debido. Y la llegada de éstos a la plaza de San Juan fue apoteósica; la Casa Consistorial iluminada en varios colores, con todos los adornos luminosos encendidos y tan llena de gente que encontrar un sitio era reto incluso alrededor de la rotonda.
Ante tanta expectación, los monarcas bromearon con no salir al balcón. Pero sabían que cientos de niños, acompañados por sus padres, esperaban sus palabras y, con todo el ánimo del mundo, se turnaron para complacerlos.
MELCHOR
«Nada de espiarnos»
«Hola queridos niños y niñas», saludó Melchor desde el balcón del Ayuntamiento. «Os veo ahí abajo, llenos de ilusión, deseando oír que os vamos a traer todo lo que habéis pedido. Haremos lo posible, pero no olvidéis que estamos metidos en la dichosa crisis y tenemos que cuidar que haya regalos para todos. Si os falta algo, espero que no nos lo tengáis en cuenta. Os digo esto porque me fastidia que algunos niños que tienen de todo se quejen cuando hay otros niños que son pobres».
De entre la barba blanca de Melchor salieron los consejos para esa noche mágica: «los zapatos bien limpios y si nos dejáis algo para picar, os quedaremos muy agradecidos, que la noche es larga: algún dulce, alguna copita, agua para los camellos, que menuda carga tienen los pobres...» Y un último aviso: «nada de espiarnos, os queremos bien dormidos: no nos gusta nada que nos miren mientras trabajamos».
GASPAR
«No me olvido de los padres»
Gaspar inició su intervención recordando el largo viaje realizado junto a sus compañeros. Un viaje con «más nieve que descotumbre», que ha supuesto un gran esfuerzo para Sus Majestades y su séquito. Pese a todo han llegado con «regalos y sorpresas». Aseguraba el de la barba de bronce que este año ha leído «muchas más cartas repletas de buenas intenciones»: del que va ayudar en casa o a sus amigos, de quien va a jugar más con su primo... Destacó que en general «casi todos dicen que se portarán bien con sus padres» por lo que no quiso olvidarse de hablarles a ellos: «Puesto que vuestros hijos nos han dicho que se portarán bien con vosotros, os animamos a que durmáis esta noche con la ilusión de los más pequeños, que cerréis los ojos con la esperanza de un niño y os despertéis con la alegría de ver a los demás un poco más felices».
Anunció su inminente retirada porque «enseguida vamos a repetir los reglaos y no tenemos mucho tiempo para hablar», dijo antes de dejar el micrófono en manos del tercero de los Reyes Magos.
BALTASAR
«Cada vez sois más»
Nada más comparecer en el balcón municipal, Baltasar se sorprendió por el gentío presente: «Cada vez sois más niños y más niñas, aquí, en Irun. Pero no importa, porque nuestra magia crece con vuestra ilusión y con vuestro cariño». El rey negro reflexionó sobre esos dos conceptos. «El cariño y el amor, son lo mismo. El amor y el cariño mueven el mundo, acercan a las personas, crean familias, generan amistad, crean lazos y nos hacen ser generosos con los que nos rodean». Así, propuso a los niños que fueran cariñosos con los que viven junto a ellos, «demostradles vuestro afecto, con un sonrisa, con una caricia, con un beso, porque así crearéis magia y donde haya magia iremos nosotros, porque somos los Magos, los Reyes Magos».