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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Bajo Deba

CABALGATA DE REYES MAGOS

Melchor, Gaspar y Baltasar desfilaron ayer por Eibar vitoreados por cientos y cientos de niños. La lluvia cesó para permitir el normal desarrollo de la cabalgata

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EIBAR. DV. Si las estrellas del rock tienen legiones de admiradores dispuestos a pernoctar a la intemperie por una entrada, los Reyes Magos demostraron no ser menos en la cabalgata celebrada ayer por las calles de Eibar. Los cientos de niños que se iban encontrando a su paso los vitorearon sin cesar. «Melchor, Gaspar, y Baltasar» coreaba un grupo de niñas a ritmo de manifestación. Era la previa de la noche más emocionante para los pequeños.
La tarde de víspera de Reyes Magos arrancaba antes en el frontón Astelena. Allí se reunían multitud de niños y niñas acompañados por sus padres en espera de ver la primera aparición de las estrellas de la jornada. Sus Majestades de Oriente hicieron aparición este año más esbeltos y cual dan-tzari subieron ágilmente las escaleras para alcanzar su tribuna. Desde allí pudieron presenciar el espectáculo que ofrecieron el grupo de Danza Contemporánea del polideportivo Ipurua y el Club Ipurua de gimnasia rítmica. Melchor, Gaspar y Baltasar aplaudieron cada actuación mientras los niños sentados más cerca los observaban interrogantes.
El espectáculo dio para mucho pasando por las canciones más de moda. Pañuelos, balones y aros acompañaron unos números aplaudidos por un público que esperaba la hora del comienzo de la cabalgata.
Minutos antes de acabar el espectáculo, los Reyes Magos abandonaron el frontón discretamente para evitar multitudes como harían los Rolling Stones. Así, muchos niños se quedaron sorprendidos al encontrarse a Melchor, Gaspar y Baltasar caminando por la calle entre el frontón Astelena y la plaza de Unzaga. Los primeros saludos se mezclaron con las primeras entregas de cartas de la noche.
Tiempo seco
En la plaza de Unzaga, la carroza esperaba a los Reyes Magos. La lluvia que había caído a primera hora de la tarde remitió. Por algo los llaman Magos. Y con tiempo seco, el desfile pudo dar comienzo una vez que la corte de pajes y bailarinas llegó del frontón Astelena para abrir la comitiva. No faltó tampoco la Banda de Música Cielito, dirigida en esta ocasión por Carlos Sánchez-Barba.
Con el tiempo seco, las aceras se llenaron de pequeños y mayores que esperaban el paso de Melchor, Gaspar y Baltasar, llamando cada uno a su favorito. Sin embargo, el grito favorito era el de «caramelos, caramelos». De hecho, no faltaron los gorrones que acudieron bolsa en mano dispuestos a dejarse el sueldo del aita o de la ama en el dentista.
La parte delantera de la carroza no permitía ver a Sus Majestades de Oriente hasta que la carroza no se encontraba delante de uno. Además, una gran sombrilla cubría la carroza en previsión de una lluvia no llegó a caer durante el desfile.
Llegados a Unzaga, los Reyes Magos descendieron de nuevo a la plaza para dirigirse al interior del Ayuntamiento, respondiendo a una apretada agenda.
Salón del trono
El patio de la casa consistorial se convirtió ayer en salón del trono. Allí, Sus Majestades de Oriente pudieron tomarse un momento con los niños y niñas que fueron pasando por sus rodillas. Pequeños y no tan pequeños se acercaron a Melchor, Gaspar y Baltasar. No en vano, muchas de las niñas participantes en el espectáculo de danza y gimnasia estuvieron entre las primeras en pasar por la audiencia real. Mientras tanto, la cola se hacía más y más competida y a pesar del reparto de filas de entrada por una puerta y de salida por la otra, la entrada del Ayuntamiento se convirtió en un tumulto. La imagen no quedaba lejos de esas escenas recientes en las que los hinchas de ACDC se quedaban sin entradas después de una noche en vela.
Y es que las estrellas de la tarde-noche de ayer fueron Melchor, Gaspar y Baltasar, unos auténticos reyes del rock&roll, al menos para los más pequeños.
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