DV. Uno de los motivos que ha alargado más de un año la celebración del juicio al lehendakari ha sido la sucesión de recusaciones para determinar qué magistrados se encargaban de la vista oral. Como en una partida de ajedrez las partes han tratado de apartar a aquéllos que consideraban que podían perjudicar sus intereses. Por el camino, defensa y acusación han dejado a cuatro jueces. Tres debían haber conformado el tribunal enjuiciador desde el primer momento. El presidente del Tribunal Superior del País Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro, y sus compañeros de lo penal Antonio García y Nekane Bolado estaban llamados a dirigir la vista oral si nadie hubiera puesto pero alguno.
Los dos primeros fueron recusados por Ibarretxe. La defensa del lehendakari alegó que durante la fase de instrucción ambos habían prejuzgado el caso y desarrollado unas tesis contrarias a la absolución de los imputados. Ruiz Piñeiro y García habían respaldado en varios autos todas las decisiones del instructor, Roberto Saiz, a favor de proseguir con la causa y rechazando su archivo.
Todo lo contrario que su colega Bolado que, a través de diferentes votos particulares al criterio de los dos jueces anteriores, apostaba por suspender el proceso al entender que no había «indicios delictivos» en las reuniones con Batasuna. Su recusación estuvo firmada por el Foro Ermua.
Los tres fueron apartados del caso finalmente por la conocida como 'sala del 77' o 'sala de la discordia' del Tribunal Superior vasco. Los magistrados que componen este órgano entendieron que su presencia como terna enjuiciadora hubiera podido comprometer la total pulcritud del proceso penal. Consideraron que estaban 'contaminados' y se había hecho un criterio previo sobre los hechos que deberían juzgar.
Otra cuestión diferente es la que atañe a Juan Luis Ibarra, presidente de lo Contencioso-Administrativo, que también fue recusado por la defensa de Ibarretxe. En su caso, fue este mismo magistrado el que pidió ser retirado del tribunal enjuiciador al conocer su impugnación. El motivo, formar parte del consejo editorial de la revista Papeles de Ermua, editada por el Foro Ermua. Su nombre figura desde el primer número en una extensa lista de representantes de la sociedad, la política y el deporte en un órgano que nunca llegó a reunirse formalmente. La 'sala del 77' aceptó la solicitud del magistrado por «lealtad institucional» y por salvaguardar la limpieza del proceso, aunque no apreció motivos reales para dejarle fuera del caso.