DV. Un total de 267 compostadores domésticos han funcionado durante el último año repartidos por toda la comarca de Oarsoaldea. Las cifras son el resultado de la campaña organizada por el departamento de Desarrollo Sostenible de la Diputación Foral de Gipuzkoa y la Mancomunidad de San Marcos, que se ha traducido en más de un millar de puntos operativos en todos los municipios que integran esta entidad.
En la comarca, Oiartzun encabeza la lista de localidades que han optado por este sistema. En sus límites se han colocado 180 compostadores domésticos. Le sigue Errenteria con 50, Lezo con 19 y, finalmente, Pasaia con 18.
La fabricación de compost a partir de restos vegetales del jardín o la huerta y de restos de alimentos generados en el domicilio es una manera de prevenir la generación de residuos urbanos, puesto que los residuos que se compostan por esta vía dejan de entrar en la línea de recogida de residuos urbanos de la Mancomunidad de San Marcos y se convierten en un recurso de consumo privado.
Así lo manifiestan los promotores de esta campaña que pone a disposición de los ciudadanos que lo soliciten, de forma totalmente gratuita, un compostador, un manual de compostaje, un taller de aprendizaje para formar a los participantes -requisito imprescindible, junto al de disponer de un espacio verde donde ubicar el citado elemento- e incluso, un servicio de asesoramiento.
En los talleres que se han llevado a cabo a lo largo de 2008 han tomado parte 186 oiartzundarras, 59 vecinos de Errenteria, 22 de Lezo y 19 pasaitarras.
Menos desechos
El manual de compostaje editado por los responsables de la Mancomunidad de San Marcos trata de concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de recurrir a este sistema a la hora de generar menos residuos urbanos. En sus páginas se informa de que «compostar es someter la materia orgánica (ramas, hojas, restos de comida...) a un proceso de transformación para obtener compost».
Según explica, «el compost es el resultado de la descomposición natural de la materia orgánica realizada por microorganismos (bacterias, hongos...) y por pequeños organismos (como lombrices y escarabajos). La transformación de materia orgánica a compost se puede llevar a cabo mediante un compostador, sin ningún tipo de mecanismo, motor, ni gasto de mantenimiento».
La publicación recuerda que «la basura diaria que se genera contiene un 33% de materia orgánica que puede ser reciclada y devuelta a la tierra en forma de compost para plantas y cultivos, contribuyendo a la reducción de los desechos que se llevan a los vertederos o plantas de valorización. El compostaje reduce el volumen de la materia orgánica en un 80%, es decir, por cada 100 kilogramos de materia orgánica introducida en el compostador, se obtienen entre 20 y 25 kilogramos de compost».
En el manual se ofrece, además, una serie de consejos sobre la ubicación del compostador. Al parecer, éste ha de situarse siempre en contacto directo con la tierra, para que los organismos aparezcan espontáneamente en el interior del compostador y exista un control natural de la humedad. Ha de hallarse, asimismo, a la sombra. «Se ha de procurar que no reciba demasiada insolación para tener que regarlo lo menos posible», se indica.
Resulta igualmente conveniente disponer de espacio para «maniobrar», ya que «necesitaremos un lugar donde separar el compost maduro de los restos más frescos». Se aconseja disponer de un espacio entre 50 centímetros y 1 metro por los lados. Y una última recomendación, que se encuentre cercano a la vivienda, para la comodidad del usuario.
Qué depositar y no
En él podrán depositarse todo tipo de desechos generados en la cocina, como restos de fruta, verdura cruda o cocida y asada, nunca frita; cáscaras de huevos machacadas; arroces y pastas cocidas; yogures y zumos caducados; posos y filtros de café; restos y bolsitas de infusiones -eliminando previamente las grapas-; papel de cocina o servilletas de papel; hueveras de cartón y cartón ondulado; tubo de cartón del papel de aluminio, del papel de cocina o del papel higiénico; y pan.
Otro tanto puede decirse de los restos del jardín. Desde hojas, flores y plantas verdes o secas; a hierba; pasando por restos de poda triturados; cenizas y serrín de madera natural; restos de cosecha de la huerta; fruta caída; y paja.
No se podrán, por el contrario, compostar carnes, pescados y huesos; plantas enfermas; aceites fritos; heces de animales domésticos y de seres humanos; queso; cenizas de carbón; ceniza o serrín de maderas tratadas; revistas ilustradas o papel impreso en color; restos de aspiradora o de barrer; filtros de cigarrillos; y cualquier material que no sea orgánico y biodegradable.