DV. Acostumbra a llegar con el invierno, como las Navidades, el turrón o los Reyes Magos. Aunque, en este caso, su visita no genera tanta ilusión. Todo lo contrario, porque estos días está aguando las fiestas a más de uno. El virus de la gripe se ha vuelto a convertir en ese desagradable invitado que, emulando a Olentzero, se ha colado en decenas de hogares guipuzcoanos. Los casos de afectados han aumentado en las últimas semanas y ya se puede hablar de un brote epidémico, con incidencia similar a años pasados y que, de momento, está afectando sobremanera a los niños más pequeños. Las previsiones de los expertos apuntan a un incremento de los casos en las primeras semanas del año nuevo.
Osakidetza dispone en todo el País Vasco de una red de médicos vigía distribuidos en centros de salud -atención primaria y pediatría- y en residencias para la tercera edad que se encargan de registrar la incidencia y la evolución de la actividad gripal, que por estas fechas del año se suele propagar con mayor facilidad y virulencia. Estos médicos centinela anotan los casos que atienden, con datos personalizados de cada paciente, e incluso toman algunas muestras de la garganta (frotis faríngeos) que posteriormente son analizados por los servicios de microbiología para determinar el tipo concreto de virus, información que sirve para la elaboración de vacunas. Con estos datos, Sanidad redacta un parte semanal sobre la evolución de la enfermedad.
Ayer se difundieron los datos correspondientes a la semana pasada, en la que se registraron 253 afecciones por 100.000 habitantes. La semana del 15 al 21 de diciembre se contabilizaron 243 casos. Víctor Rubio, médico vigía que ejerce en el ambulatorio Hermanos Iturrino de Irun, explica que estamos «en pleno brote. El umbral epidémico se sitúa a partir de los 70 casos».
Desde finales de noviembre
Este año la gripe ha llegado antes que en 2007. Según explica Rubio, entre la última semana de noviembre y la primera de diciembre empezó a detectarse un número considerable de casos «que ha ido subiendo gradualmente, especialmente las últimas dos semanas. Y lo normal es que vaya a más».
En 2007 la actividad gripal arrancó un par de semanas más tarde que este año y se alcanzó un pico de 400 enfermos por 100.000 habitantes. En 2006, la cota máxima de la epidemia fue de 300 afectados y en 2005 las cifras se dispararon, alcanzando los 700 casos.
El brote epidémico actual está afectando especialmente a la población infantil. «Son claramente los más afectados, como sucedió el año pasado». Los menores de 0 a 4 años son los que más están sufriendo el brote, seguidos por los de 5 a 14. Los bebés presentan cuadros de fiebre alta, síntomas respiratorios como tos y mucosidad «y quebrantamiento del estado general. Se les ve afectados -explica Rubio-. Los más pequeños no suelen estar para mucho movimiento».
En edades adultas, «por lo que estamos viendo en consulta, la incidencia desciende mucho. A la gente joven le afecta más que a la mayor, a buen seguro por la vacunación».
Los informes de Sanidad señalan que los casos positivos de las muestras de garganta analizadas en las dos últimas semanas corresponden al agente denominado A (H3).
Eduardo Tamayo, responsable de atención primaria del ambulatorio del centro de salud de Gros, asegura que están atendiendo «el doble de casos de lo normal». Además del brote de gripe, por su consulta están pasando enfermos de patologías que se han ido complicando, «como personas mayores con agudizaciones de bronquitis» y jóvenes con procesos que afectan a la tráquea, faringe...