DV. Yoldi y Cecilio sorprendieron 17-22 a Urrutikoetxea y Uzkudun, más favoritos en los pronósticos, en la final senior del XVII Torneo EL DIARIO VASCO, el miércoles por la tarde en el Aritzbatalde de Zarautz, lleno con 900 espectadores. Yoldi, que entró en el torneo como sustituto de Amantegi, recibió el premio al pelotari más distinguido del partido.
Una vez confirmado el salto de Amantegi al campo profesional con la empresa Frontis, les cuento cómo se produjo la elección de Yoldi. Los organizadores dudaban entre una lista de tres pelotaris y, al tratarse de un recambio para todo el torneo, consultaron con Cecilio. El zaguero riojano mostró su preferencia por Yoldi y su opinión decantó la elección. A vista del resultado final, acertó.
Yoldi jugó bien, no cabe duda, pero la pareja azul comenzó a cimentar su victoria atrás. Cecilio Valgañón fue un muro infranqueable para un Urrutikoetxea menos fresco que en choques precedentes. Salía de una doble contractura en la espalda, había espaciado sus últimas actuaciones para llegar lo mejor posible a esta final, pero no jugó como otras veces.
Cecilio trató con su derecha de que Urrutikoetxea entrara en juego lo menos posible y cuando no lo consiguió se plantó entre los cuadros cuatro y cinco para utilizar su volea. Al estilo Oskar Lasa, quizá incluso con mayor predisposición que el de Etxarri. Porque el de Ezcaray suelta voleones respetables. También emplea la botivolea con cierta asiduidad. En el 11-13 le valió incluso el tanto tras cortarla sobre la chapa.
Además, se defendió de zurda, su mano mala. Llevó a buena un par de pelotas arrimadas desde el diez e incluso se defendió de aire con la izquierda en un derechazo cruzado de Urrutikoetxea que parecía viajar sin respuesta posible.
Mikel Urrutikoetxea no encontró soluciones a la defensa planteada por sus rivales. No salvó esa volea, no cruzó la pelota tanto como exigía el planteamiento de Cecilio y tampoco resolvió cerca del frontis, donde Yoldi confirmó que es un buen secante. Y si te despistas, te la clava. Sujetó bien las cortadas del vizcaíno, que mueve larga la pelota con ambas manos.
Le faltó chispa a Urrutikoetxea, seguramente condicionado por el estado del dedo meñique de su mano derecha. Se le reventó en el 2-8. Sangraba y lo tapó como pudo con la ayuda de su botillero Mikel Etxegia. Lo que no pudo evitar fue el dolor. Le molestó bastante.
Los colorados cargaron con otra cruz: arrimaron pocos pelotazos a la pared izquierda, donde tanto Cecilio como Yoldi sufren bastante. Si además te encuentras con el que el de Ezcaray maneja esa mano mejor que en el resto del torneo, las dificultades aumentan.
Parón en el 11-10
La final sufrió dos interrupciones. La primera, en el 2-8, se resolvió con una visita a la silla de Urrutikoetxea para recomponer el estado de su meñique. La segunda se produjo en el 11-10 como consecuencia de una torcedura en el tobillo derecho de Cecilio. No es la primera vez que el riojano padece un esguince en ese hueso.
Cecilio se dirigió al vestuario en compañía de Marisol Epelde, una osteópata donostiarra de Egia que ya anteriormente había tratado al pelotari. Ocupaba un asiento en la grada y bajó a la cancha. Una vez en el vestuario, le manipuló el tobillo para que pudiera seguir y después fue Joaquín Plaza quien se lo vendó. Tardaron unos diez minutos.
El parón le sentó mal a Urrutikoetxea, que en ese momento daba la impresión de ir entrando en juego. Del 11-10 a favor del vizcaíno y Uzkudun se pasó a un 11-14 en contra. Después fueron a remolque. Igualaron 16, pero no tomaron la delantera.
Ya en los últimos tantos, Urrutikoetxea dejó a Uzkudun una pelota a placer para que pegara atrás y la acción pilló dormido al errezildarra. «Dormido y roncando», escuchamos. Cometió algún que otro error más en ese tramo.
Yoldi y Cecilio se llevaron el triunfo, las txapelas, los trofeos, los agasajos y las mantas que el padre del zaguero riojano regaló a los campeones de las dos categorías.