El cirujano cántabro Francisco Piñal es un especialista en recomposición de manos mutiladas. En los últimos diez años, más de 200 personas que se habían quedado sin dedos han recuperado con él la posibilidad de coger cualquier cosa mediante la implantación de dedos del pie del propio paciente. Le toman una falange, o un fragmento de ella, se la cosen a la mano «y se quedan encantados», asegura el experto. Presidente de la Asociación Europea de Artroscopia de Muñeca, Piñal ha estado en Bilbao para participar en una jornada organizada por el hospital Intermutual de Euskadi y el Centro de Recuperación y Rehabilitación de Levante.
-¿En qué casos puede recomponerse una mano seccionada?
-Si el corte es limpio, casi siempre se consigue. Imagine que a una persona se le aplasta la mano. Nosotros lo que hacemos es cogerle tres dedos del pie, uno de ellos el pulgar, y ya puede hacer la pinza.
-¿Y esos dedos funcionan?
-Sí, claro. Tenemos una tasa de éxito del 98,5%, casi el 99%.
-¿Cuánta gente vuelve a trabajar?
-Mucha gente no lo hace, pero mi misión como médico es que haga una vida normal. Que se vista solo, no dependa de nadie...
-Imagino que depende de la lesión.
-Claro, si usted es periodista, con un nuevo pulgar ya puede pulsar la tecla espaciadora, pero si es cirujano o ha de coger un martillo, olvídese.
-¿Y eso de tener el dedo gordo del pie en la mano no causa problemas psicológicos?
-Lo que causa problemas psicológicos es no tener dedos en la mano.
-Si me llevo un dedo, ¿qué hago?
-Envolverlo en una gasa y traerlo al hospital.
-Había oído que había que meterlo en hielo para que se conserve.
-No, no lo haga. Envuélvalo en gasa y, en todo caso, métalo antes en una bolsa para que no esté en contacto directo con el hielo.
Ni hielo, ni alcohol
-¿Y si se trata de una mano?
-Lo mismo, con una diferencia. Con un dedo, disponemos de 24 horas para reimplantarlo. La mano se queda en seis. En cualquier caso, no tiene problema. Seguro que usted no tarda más de treinta minutos en llegar al hospital. Venga cuanto antes y ya iremos nosotros a buscar su mano o su dedo. Lo que nunca debe hacer es meter directamente la mano amputada o el dedo ni en alcohol ni en hielo.
-¿Ah, no?
-La mano muerta sin conexión, si se congela, es una mano congelada. Las congelaciones tienen un problema añadido, que son las quemaduras. Y el alcohol daña el tejido. Luego no lo puedes tratar.
-Tenemos la idea de que el alcohol limpia las heridas.
-Limpia la superficie, pero no el dedo entero, porque te lo quema.
-Hemos visto cómo salvan un brazo tras mantenerlo ocho días conectado a una pierna, reconstruyen penes... ¿Lo recuperan todo?
-Nos gustaría. Hemos avanzado mucho, pero nos queda aún muchísimo más por aprender.
-Creía que en una sociedad de servicios, con máquinas cada vez más seguras, ustedes tendrían poco trabajo.
-Hay menos accidentes. La Comisión de Accidentes de Mano de la Comisión Europea, a la que pertenezco, acaba de constatar que los accidentes laborales se han reducido a la mitad. Pero han aumentado los caseros.
-¿A qué lo atribuyen?
-La gente ahora se compra máquinas para profesionales y las utiliza sin tener el conocimiento profesional que requieren. Usted puede ir a una superficie comercial y se lleva una motosegadora, una motosierra... lo que quiera. Pero no sabe utilizarla.
-Nuestros padres eran unos manitas. ¿Y nosotros que no lo somos usamos máquinas mucho más complejas?
-¡Exacto! Las motosierras se venden como churros. Esa esa una máquina peligrosísima; y si un adolescente se pone a cortar troncos con ella, en milésimas de segundo se hace picadillo la mano. Ese es el tipo de accidentes que ha aumentado.
-¡Qué desastre!
-Queremos poner nosotros el parqué de casa; pero la madera tiene nudos que pueden saltar y uno no tiene los sistemas de seguridad de los profesionales. ¿Y sabe una cosa? Que no va a quedar bien porque no sabemos hacerlo.