DV. Prueba de que la crisis económica afecta a todos es la constatación, desde el pasado septiembre, del incremento de llamadas realizadas por personas con problemas económicos y laborales y de las que preguntan sobre las ayudas para recursos sociales al Teléfono de la Esperanza de Gipuzkoa (TEG). Aunque solo se trata de un 4% del total de las 3.180 llamadas de este año, tanto Juan Carlos Redondo, presidente del servicio, como Lorena Pidal, directora, coincidieron ayer en destacar este aspecto.
«Durante 2008 se ha producido un incremento continuado de las llamadas en el servicio -un 10% con respecto a 2007- y este último trimestre ha sido el más solicitado a nivel histórico desde que se puso en activo el TEG», señalan.
Además de por la intensificación de la difusión del TEG, son los problemas relacionados con la crisis económica y los relativos a adicciones (5%), los que han hecho aumentar el número de llamadas. Con todo, siguen siendo la soledad, incomunicación, ansiedad o angustia (31%), problemas sentimentales y de pareja (12%), depresión (10%) y trastornos psíquicos (9%), los que ocupan con más frecuencia las líneas telefónicas del servicio.
Los responsables del TEG observan, además, un aumento significativo en el «rejuvenecimiento» de la edad de las personas que llaman, siendo la franja de edad de 21 a 40 años la que más ha aumentado: «Durante 2007 un 19% de llamadas procedía de este segmento poblacional, por el 29% de este año». El 43% son personas mayores de 60 años, el 27% se encuentra entre los 41 y 60 y el 1% se corresponde a la franja entre los 5 y 20 años.
Cada vez más hombres
Con respecto al sexo, se constata una tendencia a la «equiparación» entre las mujeres y hombres que utilizan el servicio. «El varón acude cada vez más al teléfono de la esperanza. Este año han protagonizado el 36% de las llamadas, frente al 21% de 2007».
Sobre el aspecto civil de los usuarios de este servicio, los solteros han realizado el 53% de las llamadas, por el 20% de los casados, el 15% de los viudos, el 10% de los separados y el 1% de los que viven en pareja.
Sobre la procedencia de los usuarios también se están produciendo curiosidades, ya que aunque el 56% de las personas que llaman siguen siendo de Gipuzkoa y el 26% de la capital, San Sebastián, ya hay un 18% que lo hace desde fuera del territorio. «Incluso hemos recibido una llamada desde Canarias, que se explica por la información que proporcionan las nuevas tecnologías y por el reconocimiento que tiene este servicio guipuzcoano a nivel estatal», indican los responsables del TEG.
Pese a todo aclaran que son datos estimativos, porque a nadie se le pregunta por ellos. «Se trata de un servicio gratuito, apolítico, aconfesional, confidencial y anónimo», recalca Redondo.
Desde 2005 -en que se produjeron unos cambios estructurales importantes en el TEG- se ha pasado de recibir 2.000 llamadas a las más de 3.000 actuales. «Se trata de un recurso social de acceso fácil e inmediato de escucha y se pretende que ninguna persona se encuentre sola ante un problema que pone en crisis su esperanza», remarcan los responsables.
Así los voluntarios son preparados para saber escuchar, transmitir esperanza y serenidad y acompañar en la toma de decisiones. «No se juzga a nadie ni se le dice lo que tiene que hacer. Solo se le escucha se le ayuda a recuperar la serenidad, a descubrir sus capacidades y recursos, a unificar su mundo interior y a pensar en posibilidades o alternativas que no ha tenido en cuenta», concluye Lorena Pidal. jmeaurio